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NOTICIA

La primera mujer piloto de la Policía Nacional de Ecuador cuida a la ciudadanía desde el aire

10/03/2018 - Ministerio del Interior de Ecuador.
Hace poco más de un año, la capitana María Elena Cárdenas Zambrano, primera mujer piloto de la Policía Nacional de Ecuador, llegó a Manabí para prestar sus servicios profesionales con el objetivo de realizar un trabajo en equipo para proteger a toda la comunidad.

María Elena Cárdenas Zambrano tiene 32 años y hace una década que ingresó en la Policía Nacional de Ecuador. Gran parte de esa trayectoria la ha desempeñado en Aeropolicial Quito, Pastaza, Guayaquil y Manabí. “La institución policial ha dado gran apertura a las mujeres. Creo que sólo hacía falta una oportunidad para que nosotras pudiésemos demostrar de lo que somos capaces y eso lo ha hecho muy bien la Policía Nacional, una de las instituciones pioneras en abrir puertas que antes solamente estaban reservadas a los hombres”, comenta.

La quiteña aprendió a volar en una avioneta Cessna 172 y obtuvo su licencia como piloto privado en la empresa Ícaro, en un curso de nueve meses. Su primer vuelo como policía lo realizó en el año 2009 en Guayaquil, convirtiéndose en la primera mujer piloto de la institución. Ahora es la única dama de la paz en Aeropolicial Manabí y una de las cinco a nivel nacional. Su gran motivación para desear pilotar aeronaves fueron sus hermanos, profesionales en dicho cometido.

En los operativos es bastante común presenciar cómo un helicóptero policial sobrevuela la zona. Eso se debe a que, desde el aire, los uniformados tienen una mejor visión del lugar y las personas, así que pueden orientar a sus compañeros en tierra para que tomen decisiones y lograr los objetivos planteados.

La capitana Cárdenas recuerda una anécdota en El Coca cuando con otros elementos policiales pudo liberar a una persona que estaba secuestrada. “Fue gratificante llegar y poder entregar la víctima a sus familiares. Pese a que era un ser humano desconocido para nosotros, sentimos la emoción de ese reencuentro, ese tipo de situaciones nos muestran que el trabajo que realizamos tiene mucha importancia y es valorado por la gente”, explica.

Su vida estuvo en riesgo durante un operativo en Zamora, ya que la aeronave en la que viajaba sufrió varios impactos producidos por armas de fuego. Algunos pasajeros presentaron heridas de perdigones en las manos, pero afortunadamente no fue nada grave. Ella salió ilesa.

A pesar del trajín diario y las responsabilidades, combina su vida laboral con la familiar de buena manera, siendo su esposo un baluarte fundamental y quien le ayuda en el cuidado de sus dos hijos. “Es un poco complicado buscar el equilibrio, pero cuento con la bendición de tener un esposo maravilloso que me apoya mucho para estar bien en lo profesional y familiar”.

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