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OPINIÓN

Jorge Albarrán , Gerente comercial de Eximco

Cinco puntos para la ‘cognificación’ de los sistemas de seguridad física en la protección de infraestructuras críticas

Un sistema integral de seguridad física está conformado por los siguientes subsistemas: procesos, tecnología (‘software’ y ‘hardware’) y personal. Al diseñar un sistema integral de seguridad física, lo más complejo es conseguir que los mismos trabajen conjuntamente.

Esta integración debe cumplir con distintos objetivos, como, por ejemplo:

  • Que los procesos integren al personal y los sistemas tecnológicos y que estén supervisados por la tecnología.
  • Que la tecnología recabe la mayor cantidad de datos estructurados y no estructurados para convertirlos en información útil y accionable tanto del personal y los procesos como de los propios sistemas de seguridad.
  • Que el personal capture la información que requieren los procesos y que la tecnología la aumente para que la toma de decisiones sea más eficiente.

La tecnología actual está permitiendo la cognificación de diversos sistemas electrónicos y los sistemas de seguridad no son la excepción. Es importante reconocer que no se tardará mucho tiempo en que un elemento humano será reemplazado por un sistema de seguridad más eficiente que él, tanto en la evaluación de amenazas como en la toma de decisiones para la reacción. Por dicha razón, me permito exponer cinco puntos claves que la tecnología actual nos permite poner en operación. Una vez en ejecución, estos cinco puntos llevan a un sistema de seguridad física a un nivel superior respecto a los modelos mentales actuales en el diseño de sistemas integrales de seguridad.

1. Sensores cada vez más inteligentes.

Este punto es quizás el más publicado y difundido en los medios de seguridad. La inteligencia artificial aplicada en todos lados, incluyendo los sensores de seguridad. Aunque aún está lejos de ser inteligencia artificial de verdad, es innegable que, cada vez más, se diseñan sistemas más eficientes para cierto tipo de tareas específicas como sensores que cuentan personas, que rastrean movimientos, que generan mapas de calor, que permiten la identificación de patrones de movimiento o de circulación, etc.

Este primer punto es una realidad tecnológica y una tendencia de los sistemas de seguridad electrónicos que crecerá en los próximos años. La importancia de contar con sensores cada vez más inteligentes no es únicamente que los sensores intenten sustituir al elemento humano, sino que los metadatos capturados por estos sensores sean analizados y utilizados para reconocer patrones que ayuden al humano a tomar mejores decisiones. Para ello, se requieren sistemas eficientes de visualización y gestión de la información que procedan de estos dispositivos.

2. Uso del Big Data.

A medida que el punto anterior vaya ganando inercia y los fabricantes cognifiquen más y más dispositivos, se tendrán sensores, cámaras y diversos sistemas capaces de recabar, cada vez más, un mayor volumen de datos en tiempo real: Big Data.

Los sistemas electrónicos de seguridad no constituyen la única fuente de datos para la mejora de la seguridad en una infraestructura crítica. Las bases de datos meteorológicas, sismológicas, de datos públicos, etc., la información de nóminas, de procesos, de acceso a las computadoras o portátiles…, los datos móviles, los geotags, las redes sociales, etc., son fuentes de información estructurada y no estructurada que permiten el descubrimiento de patrones, amenazas y oportunidades para una institución o empresa.

La seguridad física se puede beneficiar enormemente de estas fuentes de datos, desde la actualización automatizada de ciertas partes de los análisis de riesgos hasta la determinación de estrategias de respuesta en caso de algún incidente.

3. Cruce eficiente de la información.

El Big Data, al ser procesado y convertido en información accionable, permite beneficiarse del cruce eficiente de la información procedente de los sistemas electrónicos, de las bases de datos cerradas o abiertas, etc.

El modelo mental actual más generalizado de integración de sistemas de seguridad se limita a reunir distintos sistemas en un entorno físico donde puedan convivir diferentes operadores. Este modelo mental es limitado en el sentido de que no reduce el proceso de toma de decisiones colectivas ni aprovecha el cruce de todos los datos, aunque procedan de sistemas distintos. El cruce eficiente de información es la simiente para generar inteligencia accionable, que resulta particularmente útil en operaciones de seguridad.

4. Gobernabilidad de procesos.

El elemento humano suele ser el eslabón más débil en un sistema de seguridad integral. Es propenso a la corrupción, la fatiga, la desatención, la indisciplina… Por lo general, estas deficiencias del elemento humano se solventan con procesos sólidos y bien diseñados. Sin embargo, esto sólo es eficiente si se es capaz de verificar en tiempo real que el proceso se lleva a cabo como ha sido diseñado.

La tecnología juega un papel clave a la hora de asistir a un supervisor para que verifique que sus subordinados han seguido el proceso paso a paso. Por ejemplo, si un proceso de control de accesos no se ha llevado a cabo correctamente, un gestor de la información podría ver que el analítico de la cámara que cuenta personas y el del control de accesos no coinciden, generando una alerta.

Más aún, la gobernabilidad de procesos sirve tanto para la alerta temprana como para la respuesta, las investigaciones y la mejora continua. Este concepto de mejora continua a partir de los sistemas de seguridad es una propiedad emergente del hecho de ser capaces de integrar y relacionar correctamente los datos de diversas fuentes.

5. El proceso cognitivo de toma de decisiones colectivas debe ser más eficiente.

El cerebro humano está limitado cognitivamente. La eficiencia de la toma de decisiones ante diversas fuentes de datos decrece rápidamente en proporción inversa a la cantidad y variedad de los datos. Si ponemos en práctica los puntos anteriores, la velocidad, la variedad y el volumen de los datos es tal que no es razonable dejar la carga cognitiva al analista o al operador del sistema, ya que retrasaría mucho la toma de decisiones.

En el modelo actual de integración de sistemas, cada operador tiene enfrente uno o varios lenguajes visuales y una o varias fuentes de datos que le resultan complicados de compartir o expresar correctamente con otros operadores o, incluso, con los tomadores de decisiones.

Por esta razón, este punto apunta a que los sistemas deben ayudar a los operadores y los analistas, reduciéndoles la carga cognitiva con un diseño de experiencia de usuario centrado en el ser humano, unificando los lenguajes visuales de los distintos sistemas y con filtros eficientes que muestren únicamente la información pertinente que apoye en la toma de decisiones.

Una vez que estos cinco puntos se implementen, todo sensor e información adicional debe ser agregado meteorológicamente para aprovechar los datos y convertir poco a poco un sistema integral de seguridad física en un sistema reactivo a un sistema predictivo donde el operador, ayudado por la tecnología, sea cada vez más proactivo y los procesos se gobiernen a distintos niveles. El futuro está aquí.

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