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OPINIÓN

José Luis Nieto, Jefe de Seguridad Operativa de AENA Aeropuertos

El transporte aéreo, un entorno cambiante

El transporte aéreo es clave en el desarrollo de las regiones y de las ciudades a las que da servicio. Y destaca por ser rápido, puntual y seguro. Es rápido comparado con otros medios de transporte.

Podemos llegar en mucho menos tiempo desde un punto a otro y eso nos permite bien aprovechar más tiempo de vacaciones en nuestro lugar de destino, bien realizar una reunión de negocios o las gestiones necesarias en menor espacio de tiempo.

Es puntual, generando confianza en el pasajero. No es tarea fácil y a ello contribuyen la tripulación, el agente de handling, el control aéreo, etc. Con coordinación e implicación de todos se consigue la no sencilla labor de que se cumpla la planificación y los horarios de cada vuelo. Como comentaba, esto genera una gran confianza en el usuario.

Y, de forma global, es seguro, pues son muchos los elementos de seguridad en el transporte aéreo. Seguridad en la navegación aérea, seguridad en las operaciones y seguridad contra actos de interferencia ilícita. Una de las características más notables reconocidas por todos los pasajeros es la seguridad. Cuando sube a un avión, a un usuario no le cabe la menor duda de que su vuelo será seguro y no sufrirá ningún percance en su viaje.

Los accidentes que se han producido en la aviación son un cúmulo de situaciones o de casualidades que en sucesión, una tras otra, han llegado a producir un triste desenlace. Ante estas fatalidades, los procedimientos que se realizan por parte de las compañías aéreas y los aeropuertos van en la línea de proteger y evitar situaciones similares. De esta forma se incrementa notablemente la seguridad de las operaciones.

En cuanto a la seguridad contra actos de interferencia ilícita, o comúnmente conocida como seguridad aeroportuaria, lo que busca es evitar que, de forma deliberada, se cometan daños contra los pasajeros, las tripulaciones, las aeronaves, los trabajadores de los aeropuertos y los visitantes o acompañantes que llegan a las instalaciones aeroportuarias.

Transporte amenazado

La historia demuestra que el transporte aéreo está amenazado. Es una realidad. Son muchos los atentados que han dado lugar a cambios normativos para evitar que se produzcan situaciones que afecten a la seguridad de la aviación. A través del Anexo 17, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) establece normas y recomendaciones que posteriormente han sido desarrollados a nivel particular por cada autoridad competente.

En 1988 en Reino Unido, el vuelo 103 de la compañía americana Pan Am explotó en el aire sobre la localidad de Lockerbie al poco de despegar de Londres hacia Detroit tras haber hecho escala proveniente de Fráncfort. El caso es conocido no sólo porque murieran 259 personas, sino porque a partir de ese momento la aviación internacional avanzó con los correspondientes cambios normativos inspeccionando el 100% de los equipajes que eran depositados en la bodega de un avión.

Posteriormente, el más relevante, y el que cambió la aviación, fue el atentado del 11 de septiembre de 2001 contra distintos emplazamientos americanos, siendo conocido también como el atentado de las Torres Gemelas, tras el cual todos los países implementaron un modelo de seguridad basado en la inspección de las pertenencias de los pasajeros, mayores requerimientos de formación, inspección de empleados en los aeropuertos al acceder a zonas sensibles de seguridad, etc.

Esto implicó grandes cambios en la aviación civil internacional, supuso que la mayoría de los países adoptaran medidas de control que mitigasen la amenaza. Años más tarde, en 2006, apareció la amenaza de los explosivos líquidos, que generó un gran impacto en los pasajeros y en los aeropuertos en términos de facilitación. Una controversia que se mantiene en la actualidad. Quizás hoy en día, los principales objetos no permitidos que se retiran en los filtros de seguridad de todo el mundo son los envases de líquidos de más de 100 mililitros, siendo principalmente agua o productos de aseo.

Pero las amenazas han seguido evolucionando. Hoy hablamos de ciberamenazas o de la aparición de drones en el entorno aeroportuario. Ante esto, nuestra sociedad sigue trabajando en mitigar cada riesgo. Es un juego de acción y reacción, adaptando los aeropuertos a los nuevos requerimientos normativos. Es cierto que, en muchos casos, la seguridad es percibida por parte de los pasajeros con incomodidad por los procesos a realizar y por los mayores tiempos de paso a través de los controles de seguridad. No obstante, es el coste que la sociedad, los pasajeros y el sector tienen que pagar para tener un transporte aéreo seguro, un transporte en el que se tiene la total confianza de que nos llevará a nuestro destino sin la menor incidencia.

One Stop Security

Otra característica del tráfico aéreo es que tiene un marcado carácter internacional. Muchas de las operaciones son realizadas entre un país y otro, el transporte une diferentes países y ciudades con distintas tradiciones. Sin embargo, la tendencia debería ser una única cultura de seguridad, un nivel de seguridad aeroportuaria equivalente, con los mismos estándares a la hora de marcar los aspectos normativos relativos a la seguridad, pues en el cielo no hay puertas y las aeronaves que van de un aeropuerto a otro ponen en contacto distintos modelos de seguridad con distintos estándares. Es por ello que conseguir un nivel equivalente contribuye muy positivamente a la seguridad de los pasajeros, de las tripulaciones y las aeronaves. No es tarea fácil, pero ha de ser un objetivo común de todos los estados y las distintas regiones del mundo.

La Unión Europea ha desarrollado un nivel de seguridad equivalente desde 2002 con el reglamento 2320/02, la primera vez que desde Europa se legisló en materia de seguridad aeroportuaria tras los atentados del 11-S. De esta forma se ha creado un sistema robusto que comparten varios estados y que supone mejoras para el pasajero y las compañías aéreas.

Gracias a ello, en Europa se aplica el One Stop Security. Es decir, el nivel de seguridad es el mismo en todos los países, se siguen los mismos estándares de seguridad. Y un pasajero que haya pasado medidas de seguridad en un aeropuerto europeo, si realiza una conexión no deberá pasar medidas de seguridad en el aeropuerto donde conecta. Esto supone una gran ventaja para las compañías aéreas, para los pasajeros y los aeropuertos. Se consigue ahorro de tiempo para los pasajeros en las conexiones, menor tiempo de escala para las compañías y ahorro de recursos para la inspección de pasajeros de los aeropuertos.

Aún hoy día, sigue llamando la atención que no se haya avanzado más a nivel internacional en el One Stop Security. Llama la atención que en áreas como Sudamérica no se haya implementado aún, cuando existe un modelo de seguridad y una aplicación de las medidas de seguridad de forma equivalente entre los distintos estados de la zona. Favorecería positivamente a los pasajeros y mejoraría y haría más eficientes los aeropuertos hub de la zona, favoreciendo la conectividad entre los aeropuertos.

Para ello se ha de trabajar en común buscando la confianza entre los legisladores de los diferentes países. No es tarea fácil, pero merece la pena tener como objetivo en Sudamérica implementar One Stop Security, o lo que es lo mismo, un modelo de seguridad equivalente. Y, realmente, es posible, puesto que en Sudamérica hay muchos más puntos de convergencia que de divergencia. Trabajemos para ello. Seamos una región unida, seamos una región segura.

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