Cabecera Home
Revista Segurilatam Edición impresa
Síguenos:
Valoración
  • Actualmente 5 de 5 Estrellas.
Tu valoración
  • Actualmente 5 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
OPINIÓN

Diego Carranza Lazcano, Director comercial de FF Videosistemas

Protección perimetral basada en análisis de vídeo con cámaras termográficas

Las infraestructuras estratégicas son aquellas instalaciones, redes, servicios y equipos físicos y de tecnología de la información cuya interrupción o destrucción tendría un gran impacto en la salud, la seguridad o el bienestar económico de los ciudadanos o en el eficaz funcionamiento de las instituciones, las administraciones públicas o las empresas privadas de un estado.

En el caso de México, el país cuenta con más de 3.000 instalaciones de este tipo, de las cuales el 47% pertenece a Petróleos Mexicanos (Pemex), el 17% a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el 14% a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Y hablamos de instalaciones públicas. Debido a las reformas legales y la fuerte inversión privada, la cifra citada podría cuadriplicarse.

A la hora de proteger una instalación estratégica debemos olvidar los esquemas antiguos, basados en la intervención humana y dejando a la tecnología la responsabilidad de registrar un suceso. El concepto actual ha de ser integral, un modelo en el que el vigilante y las soluciones tecnológicas formen un tándem eficaz.

Cámaras termográficas

En la protección de una instalación estratégica, el perímetro es la primera área a tener en cuenta. Pero, por desgracia, actualmente hemos de considerar otro enfoque distinto al tradicional: no debemos olvidar que, a veces, el enemigo está en casa, por lo que, además de vigilar los accesos, también tendremos que ocuparnos de lo que intenta salir de manera poco ortodoxa.

Hoy en día, disponemos de múltiples tecnologías que podemos aplicar a los perímetros: cable sensor microfónico, cable sensor enterrado, cable sensor de fibra óptica, sistema de alambre tensado, sistema de detección por microondas o la clásica barrera infrarroja. Sin embargo, considerando que un sistema de protección perimetral ha de ser activo e integral, deberíamos volver a considerar la utilización del análisis de vídeo a través de cámaras termográficas, una tecnología que, debido a su elevado costo, sólo era aplicable en entornos militares. Gracias a la consolidación de dicha tecnología, y al abaratamiento continuo de la electrónica, hoy es muy recomendable su empleo en el ámbito civil.

Numerosas ventajas

Por encima del cero absoluto, todos los cuerpos emiten radiación infrarroja (calor). Cuanto mayor es la radiación emitida, mayor es la temperatura del cuerpo. Esta radiación es invisible al ojo humano y su rango en el espectro electromagnético se sitúa entre la luz visible y la radiación de microondas. Dentro de este amplio margen, las cámaras térmicas trabajan en un rango conocido como infrarrojo térmico, que es donde se encuentran las temperaturas más habituales en la superficie terrestre. La cámara termográfica dispone de un sensor térmico llamado microbolómetro que, al recibir la radiación infrarroja, se calienta y cambia su resistencia eléctrica.

La imagen que estos dispositivos entregan a los servidores de vídeo puede tener múltiples rangos, pero si utilizamos la escala común de blanco y negro conseguiremos una imagen de muy alto contraste para comenzar el procesado.

Una vez hemos obtenido la imagen de alto contraste, la aplicación de analítica de vídeo en tres dimensiones es inmediata. Dado que la imagen presenta una información sobre la presencia de elementos (personas, vehículos, etc.) muy delimitada, podemos realizar un procesamiento con un grado muy alto de eficacia (en torno al 98%). En el procesamiento de la imagen estableceremos unas referencias métricas del escenario, especificaremos múltiples zonas de detección y también áreas de inhibición para la reducción de falsos positivos.

Gracias a este complejo proceso, sabremos si un objeto se aproxima a nuestro perímetro –accediendo o saliendo del mismo– y, además, a qué velocidad se mueve. Podremos discriminar por direccionamiento, obtendremos la dimensión cúbica de nuestro elemento y seremos capaces de posicionar zonas de detección de distintos grados de relevancia y merodeo o detectar si una unidad recorre nuestros perímetros en dirección contraria o a velocidades que sobrepasen la disposición de la organización.

Otra ventaja del videoanálisis con cámara térmica es la resolución de alarmas que aporta. Mientras que en sistemas como las cortinas infrarrojas o las clásicas barreras de microondas tendremos una alarma cada 300 metros, los perimetrales térmicos nos pueden arrojar zonas de detección metro a metro. Si, además, contamos con un sistema de gestión lo suficientemente avanzado para asociarlo con preposiciones de cámara móvil, disfrutaremos de un sistema de seguimiento de intrusiones automatizado muy avanzado.

Una solución versátil

La implementación de esta solución no es dificultosa y puede llevarse a cabo tanto en un muro o una barda como en un perímetro nuevo o antiguo. Gracias a un sistema que aporta evidencia visual, que es totalmente flexible y brinda una cobertura de hasta 300 metros por dispositivo, podemos afirmar que se trata de la más sencilla de estandarizar en instalaciones con distintos tipos de perímetro.

El videoanálisis 3D sobre cámara térmica es bastante tolerante con la vegetación, el viento o la lluvia. Y al estar trabajando en entornos tridimensionales donde existen discriminaciones por posición, velocidad o volumen, estamos hablando del sensor de intrusión menos vulnerable, ya que no se puede burlar a menos que exista una zona ciega. Y, por supuesto, no se puede evadir saltando por la parte superior, un error de diseño generalizado, sobre todo, en el cable sensor.

A la hora de implementar un sistema de detección perimetral en una instalación sensible, la capacidad o el ajuste de la herramienta real se convierten en un obstáculo muy a tener en cuenta. Soluciones como el cable sensor basado en fibra óptica exigen que personal costoso recorra el perímetro completo de cualquier planta, rasgando con un objeto la barda existente con el objetivo de buscar y reportar sus umbrales de sensibilidad. Por su parte, la barrera de microondas requiere un alineamiento excesivamente minucioso y presenta una gran debilidad ante vegetación silvestre de rápido crecimiento. Por el contrario, una cámara termográfica sólo exige, a nivel físico, estar correctamente orientada hacia la zona a vigilar. Y la configuración en detalle se puede realizar desde cualquier punto donde haya comunicación vía red con el servidor de vídeo de la instalación, trabajo que, en los casos más idóneos, sólo exige la presencia de una persona cualificada.

Por último, no podemos olvidar la importancia del proveedor. El responsable de seguridad debe ser más inteligente que nunca, ya que en el mercado existen numerosos fabricantes. Y aunque los mismos siempre han de ser evaluados, tiene que primar la experiencia y la pericia a la hora de seleccionarlos. Una solución basada en videoanálisis aplicado a cámara termográfica no es una solución que se implemente todos los días en una corporación. Y si bien la tecnología no es nueva, muy pocos fabricantes atesoran la experiencia necesaria para implementarla correctamente.

En resumen, hemos tratado una solución de origen militar que se ha economizado lo suficiente para ser aplicada en entornos civiles, con un alto grado de flexibilidad a la hora de implementar en nuestras instalaciones y una tolerancia más que aceptable ante la realidad del terreno: vegetación, bardas irregulares o reutilización del muro perimetral. Si a ello sumamos que nos brindará algo más que una simple detección, concluiremos que el análisis aplicado a la cámara termográfica es una tecnología que ha llegado para quedarse.

Volver

Recibe GRATIS noticias en tu e-mail

¿Quieres estar informado? Ya puedes suscribirte de forma gratuita a nuestra newsletter