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OPINIÓN

Lizett Almazán, CEO de Corporativo Almaba

Seguridad en el transporte

Por sí solos, los equipos aislados no garantizan un modelo eficiente de seguridad, por lo que debemos pensar en implementar un sistema integral. Autora: Lizett Almazán (Corporativo Almaba).

Muchos son los sectores en los que la seguridad es algo primordial. Un ejemplo es el transporte. Alrededor del 55% de los productos que se comercializan en México se mueve a través del autotransporte según datos de las comisiones de Transportes y de Competitividad y Seguridad del Autotransporte de Carga, porcentaje que posiciona al país en el sexto lugar en transportación de toneladas de mercancía de las 35 naciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Por su parte, la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) señala que en 2015 más de 800.000 vehículos de autotransporte trasladaron en torno a 520.000 toneladas de mercancía a lo largo y ancho de la República Mexicana. Y junto a estos incrementos, también conviene destacar que el robo al transporte de carga aumento un 50% en los últimos meses de 2017.

Modelo integral

Si bien el desarrollo del mercado exige una mayor eficiencia y calidad, la inseguridad tiene un impacto directo e indirecto en la economía. Incide en el crecimiento, la desigualdad, la pobreza y la competencia, entre otros aspectos, y su costo financiero puede llegar al 10% del PIB según el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Ofrecer cada día más calidad y servicio a los clientes es la principal preocupación de todos los profesionales que intervienen en la cadena de transporte. Especialmente en el área de la seguridad: desde el fabricante de sistemas de seguridad o los proveedores de seguridad hasta el transportista que realiza la entrega.

Esa necesidad de garantizar la seguridad de las mercancías, y el transporte de las mismas, obliga a cada una de las partes implicadas a incorporar procedimientos de calidad en todos los procesos de prestación de servicios de seguridad, así a como mejorar los conocimientos de los mismos para poder ser más competitivos, eficientes y eficaces.

En la actualidad vemos que muchas empresas han apuntado a la implementación de sistemas electrónicos de seguridad como el GPS, la videovigilancia móvil, los sensores en las puertas, etc. Pero los sistemas aislados no garantizan un modelo eficiente de seguridad, por lo que debemos pensar en implementar e integrar equipos, procedimientos y recursos humanos adecuados para conseguir un sistema integral de seguridad.

Si implementamos un modelo de seguridad integral que proporcione tranquilidad y garantice un margen adecuado de equilibrio de la operación, entonces debemos invertir un 80% en prevención, un 15% en disuasión y un 5% en reacción. De esta forma, conseguiríamos los siguientes beneficios:

  • Desarrollar conocimientos: identificar/entender las amenazas, evaluar las vulnerabilidades y determinar los posibles impactos y consecuencias.
  • Privilegiar la prevención: detectar, disuadir y mitigar las amenazas.
  • Mejorar la protección de las personas, las infraestructuras críticas y la propiedad.
  • Gestionar y coordinar alertas y protocolos de seguridad de emergencias.
  • Fortalecer la recuperación: gestionar los medios para restaurar las operaciones tras un acto delictivo u otra emergencia.
  • Aprender de las situaciones.

En materia de equipos, el mercado ofrece muchas opciones. Uno de los más usados es el sistema de localización, pero debemos tomar algunas consideraciones: cobertura a nivel nacional, comunicación GSM/GPRS, requerimientos para conectar los sensores que son necesarios para la operación, el acceso a la información vía web, la garantía de confidencialidad de la información, etc. Y los sistemas de videovigilancia móvil también están ganando fuerza. Sin embargo, ambas soluciones sin un centro de monitoreo con protocolos bien establecidos no serán garantía suficiente de seguridad.

La implementación de protocolos, procedimientos y manuales serán fundamentales para la prevención, la disuasión y la reacción ante las diferentes eventualidades. Se deberá realizar un análisis de riesgos de las rutas, un manual para reportes de novedades y anomalías, listas de chequeo del estado técnico-mecánico de la unidad y las condiciones físicas del operador, un protocolo para fallas mecánicas, robo de mercancía, botón de pánico, desvíos de rutas, choques, enfermedad de operadores, desastres naturales, etc.

El factor humano es muy importante, por lo que se deberá seleccionar a los mejores profesionales, para lo que se recomienda la creación de formatos que permitan registrar la información del personal. Se tendrá que comprobar la autenticidad de los documentos, la verificación de los antecedentes penales, realizar pruebas de confianza, dopaje o estudios socioeconómicos, etc., así como comprobar las habilidades técnicas según el puesto: conductor, monitorista, maniobrista…

Para que los equipos, los protocolos y el factor humano funcionen con efectividad, se deben desarrollar planes de mejoramiento que busquen la optimización de los recursos y procedimientos de seguridad. Se recomienda la creación de bases de datos e indicadores de gestión. Por ejemplo: viajes realizados sin incidencias por cada ruta, porcentaje de toneladas movilizadas sin incidentes, incidentes y accidentes de alto y bajo impacto, porcentaje de cumplimientos de entregas en tiempo y forma, porcentaje de eventos con reacción adecuada, etc.

También hay que desarrollar programas de capacitación con cronogramas para todas las personas que conforman la cadena logística y de seguridad. Se deben mantener registros de la formación y dar un seguimiento a los resultados.

Y cada vez es más relevante hacer evaluaciones de desempeño del personal en las que se han de considerar aspectos como las competencias, la destreza, las habilidades, el trabajo en equipo, las normas técnicas, el cumplimiento de procedimientos o la creación de bases de datos.

No hay que olvidar que adaptar el transporte a estas medidas de seguridad, e instalar dispositivos de control para impedir el daño o la desaparición de mercancías, tiene un costo. Pero el mismo deberá ser visto como una inversión que, sin duda, redundará en una mayor calidad y más beneficios tanto para el cargador como para el transportista, evitando, además, posibles litigios entre ambos.

Medidas de seguridad

A continuación, un conjunto de medidas de seguridad que pueden servir de guía en la implementación de acciones preventivas con el objetivo de minimizar los riesgos en el trasporte de carga terrestre.

  • Implementar procesos estrictos de verificación y selección de conductores, empresas operarias de transporte, seguridad y custodias.
  • Diseñar e implementar un plan de transporte de carga que contemple las zonas de riesgo de las áreas urbanas e interurbanas.
  • Generar protocolos de seguridad que refuercen las medidas de control en la entrada del transporte a las principales ciudades.
  • Instalar sistemas de localización satelital (GPS) en las unidades de transporte que faciliten su ubicación exacta y oportuna durante los recorridos.
  • Generar protocolos de comunicación con los conductores y custodios para el control y monitoreo de la carga.
  • Procurar el empleo de caravanas con vehículos de características similares en cuanto a modelo y peso para que se puedan acompañar durante el trayecto.
  • Actualizar periódicamente los directorios telefónicos de interés (Policía Federal, policías locales, bomberos y hospitales) para cada ruta.
  • Predeterminar los lugares de parada del transporte para el descanso de los conductores, la recarga de combustible y la comida atendiendo a las recomendaciones de seguridad.
  • Diseñar planes de reacción en caso de presentarse incidentes, demoras, novedades o accidentes durante el recorrido.
  • Cuando todo falle, hay que ser buenos comunicadores. Debemos comunicar información relevante como las descripciones, los números de serie, los números de póliza, las marcas de identificación del camión y del remolque, los números de teléfono y el modo de contactar con la empresa, etc., ya que sin estos datos el chofer no podrá reportar el robo a la policía.
  • Si el chofer es secuestrado es importante que no se resista y que siga las instrucciones de los delincuentes. Escuchar le servirá para proporcionar información que permita recuperar el vehículo y la carga.
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