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OPINIÓN

Vinicius Agostini , Director de Marketing de Exceda

Negocio en línea: mayor seguridad y experiencia usuaria

Si hace algunas décadas un sitio web era un instrumento más de contacto con el usuario o un canal informativo y de ventas, hoy en cambio constituye en sí mismo un negocio en muchos casos. Autor: Vinicius Agostini (Exceda).

Paralelamente, el cliente, sea usuario interno o externo, proveedor o comprador, ha adquirido poder suficiente para convertirse en una exigente contraparte para cualquier negocio en línea, esperando tan sólo tres segundos para una apertura o respuesta inmediata.

A este clima de negocios virtuales se suma el aspecto de la ciberseguridad, estrategia de la cual penden las cualidades de confiabilidad y credibilidad de toda marca. Los ataques volumétricos de los que hemos sido testigos periódicamente han generado conciencia acerca de la vulnerabilidad de los datos críticos de las compañías y los usuarios, e incluso de la misma marca, lo que es igualmente riesgoso al hablar de negocios.

Nueva ‘realidad’

Las grandes compañías de todas las industrias han creado cargos, como el CEO de seguridad, ubicados en sitios estratégicos del organigrama corporativo. No obstante, se mantiene una marcada tendencia a abordar la seguridad desde data centers, abriéndose lentamente a oportunidades ancladas en la nube, combinando soluciones potentes para cuidar la integridad del perímetro virtual de la compañía.

En cuanto a su perfil, los actuales ataques suelen ser de mayor volumen y su metodología es más compleja, develando sigilosos ataques con verdaderas intenciones de robo de información a los que denominamos “ataques inteligentes”. Lo cierto es que en Latinoamérica no más del 15% de las empresas está realmente protegido. Bajo una estrategia de guerra, la seguridad debe ser el músculo de primera defensa para proteger el core del negocio.

Por una parte, la seguridad inhouse sigue comunicando la tangibilidad de los productos y las soluciones, olvidando que los ciberataques son un intangible latente en el mundo del Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés). En cambio, la seguridad basada en la nube apunta a detectar el ataque en su punto de origen, evitando que alcance el territorio virtual de la marca y los activos propios.

En una dimensión paralela, los países asumen este desafío y crean políticas de estado sobre ciberseguridad y protección de datos con el fin de desarrollar iniciativas que no dependan del gobierno de turno y permitan enfrentar esta revolución digital a largo plazo. Una revolución digital que algunos ven como un riesgo y otros como una gran oportunidad, coincidiendo todos en que esta es la nueva realidad que nos determina.

Una tarea de todos

Entonces, cabe meditar acerca de la conceptualización de la seguridad en los nuevos tiempos, asumiendo la coexistencia de una verdadera industria del ciberdelito que muchas veces busca robar capitales, información sensible o, simplemente, dañar la imagen de marcas posicionadas.

La seguridad debe trascender de los activos y alcanzar la cultura detrás de los negocios. En la medida que las industrias se informen acerca de sus puntos vulnerables y de los tipos de ciberataques de mayor riesgo, y que comuniquen cuando sepan que hayan sido víctimas de un ataque, el ecosistema de los negocios podrá compartir con madurez buenas prácticas de seguridad, aprendiendo de errores y aciertos. Este cambio va más allá de las leyes, ya que el construir una cultura de seguridad antecede a la legislación y la eventual sanción; es un deber ético y un compromiso con el desarrollo sano de todo mercado.

Hoy en día, las empresas no sólo deben informarse y equiparse en temas de seguridad. También han de permear desde la gerencia general hasta el staff de tecnología, el área de recursos humanos, los colaboradores y los proveedores; incorporando medidas preventivas que se integren en los protocolos operativos del tejido empresarial.

Esta evolución en la mirada empresarial de la seguridad sólo se plasmará en el ADN de la empresa en la medida que se vincule al entorno. Y, además, es preciso promover alianzas público-privadas en temas de ciberseguridad, terreno que posibilitará una apropiación colectiva y real de la legislación en seguridad.

La seguridad de la información y la protección de los activos digitales deben ser una tarea de toda la organización. Y en dicha labor ha de implicarse la tríada formada por la gerencia, el área de TI y los colaboradores. Esta es la única forma de hacer frente a la evolución de las amenazas externas e internas.

*Exceda es representante de Akamai Technologies en Latinoamérica.

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