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OPINIÓN

Johan Mariño, Gerente de Sistemas de Corporativo Almaba

Protegiendo la información

Actualmente, hay una tendencia generalizada de considerar como activos de la empresa únicamente los bienes tangibles: mobiliario, maquinaria, servidores, etc. Sin embargo, no debemos olvidar que existen bienes intangibles como la cartera de clientes, las tarifas, el conocimiento comercial, la propiedad intelectual o la reputación.

Todos estos elementos forman parte de la información de nuestra organización y constituyen uno de los activos más importantes de la empresa. Existen organizaciones que basan su negocio en el tratamiento de la información, pero no debemos pensar que son las únicas que han de preocuparse por la seguridad de la información. Es un error común pensar que en el ámbito de una pequeña empresa no es necesaria la protección de la información.

Pensemos, por ejemplo, en las tarifas o las ofertas que presentamos a nuestros clientes, las cuales nos permiten posicionarnos en el mercado o frente a la competencia. O en nuestros planes estratégicos para el crecimiento de nuestro negocio. Recapacitemos sobre las consecuencias que tendría la pérdida de la contabilidad de la organización, la cartera de clientes o las propiedades intelectuales de nuestra empresa.

Todos estos ejemplos forman parte de la información de una organización, un activo vital que debe protegerse adecuadamente. Es lo que se conoce como seguridad de la información.

Gracias al uso de la tecnología, el procesamiento y almacenamiento de grandes volúmenes de datos se ha vuelto muy sencillo. En una memoria USB se podría almacenar, sin autorización para ello, una gran cantidad de información confidencial de una empresa. Incluso a través del correo electrónico sería posible enviar información confidencial de la organización, como la base de datos de los clientes, con fines distintos a los permitidos.

En las empresas, estos son algunos de los errores más comunes en el tratamiento de la información. A continuación, brindamos algunas recomendaciones para evitarlos.

*El artículo completo fue publicado en el número 6 de Segurilatam. Los interesados en descargarlo pueden hacerlo en el siguiente enlace.

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