Ciberilatam 004

/ Segundo semestre 2025 26 Monográfico Infraestructuras críticas Eddy Fortoul Cavicchioni VPA de Ciberseguridad y Prevención de Fraudes de Banco General Santiago Lobo CISO de China Construction Bank Agencia en Chile El mayor desafío para las organizaciones que conformamos infraestructuras críticas es garantizar una ciberresiliencia integral, entendida como la capacidad de anticipar, contener y recuperar un ciberataque con el menor impacto posible. Esto implica no solo tecnologías con redundancia total, sino también planes de contingencia probados y mecanismos de respuesta que aseguren la continuidad de los procesos esenciales. El contexto actual evidencia que los actores maliciosos priorizan estos entornos para maximizar el impacto y poder de negociación, lo que obliga a elevar nuestros estándares de prevención, monitoreo y detección temprana. A ello se suma la creciente amenaza de ataques a la cadena de suministro, que amplía la superficie de exposición y convierte la ciberseguridad en una disciplina cada vez más compleja e impredecible. Por todo esto, debemos adoptar un enfoque proactivo que combine gestión de riesgos basada en principios de confianza cero, inteligencia de amenazas y pruebas periódicas de resiliencia. El impacto de un incidente trasciende la organización: puede comprometer la estabilidad social y económica, lo que convierte la ciberseguridad en un asunto estratégico de país. En este escenario, la colaboración público-privada y una inversión sostenida en talento, procesos y tecnología son críticos. Las infraestructuras críticas (IC) enfrentan un escenario desafiante. La creciente interconexión de sistemas industriales y entornos de TI ha ampliado la superficie de ataque, exponiendo servicios esenciales (energía, agua...) a amenazas con impacto directo en las personas. Un reto mayor es la obsolescencia. Muchos sistemas operan con equipos legacy no diseñados para integrarse con sistemas de seguridad. A esto se suma la dificultad de aplicar parches sin interrumpir operaciones críticas. También se suma la naturaleza del atacante. Ya no es solo el cibercrimen; son amenazas persistentes avanzadas, a menudo estatales (es decir, de unos países contra otros), cuyo objetivo es la disrupción física, el espionaje o la desestabilización. Otros desafíos clave son la falta de visibilidad y monitoreo en tiempo real, la escasez de talento especializado y la dependencia de terceros en la cadena de suministros. Finalmente, una cultura de ciberseguridad débil que convierte a los empleados en el eslabón más frágil. Proteger estas infraestructuras requiere una visión estratégica, inversión y colaboración del sector público y privado, entendiendo que la resiliencia digital es ya un componente de la seguridad nacional. “La ciberseguridad se convierte en un asunto estratégico de país” “Proteger las IC requiere visión, inversión y colaboración”

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