Editorial Mismos retos, mayor exigencia La sociedad, a nivel mundial, vive un contexto marcado por una hiperconectividad sin precedentes. Una hiperconectividad que, además de traer innumerables beneficios, también expone a nuevos peligros. Y si a ello le añadimos el auge imparable de la inteligencia artificial, con sus ventajas y desventajas, el resultado es un panorama repleto de desafíos al que organizaciones y usuarios deben enfrentarse con mayor preparación, conocimiento y confianza en lo que se refiere a su protección digital. Así podríamos resumir, de forma muy breve, el panorama de la ciberseguridad en este 2025. Año en el que el ransomware ha sido todavía más selectivo y en el que se han visto comprometidas empresas estratégicas, muchas de ellas a través de su cadena de suministro. A través de ataques como estos −a los que se añaden otros como el phishing o los ataques a redes OT− se han paralizado operaciones críticas. Aquí queda clara, por tanto, la necesidad de reforzar la resiliencia en todo tipo de organizaciones, en especial aquellas que ofrecen servicios esenciales y críticos para la sociedad. Precisamente sobre esto volverá a poner el foco el III Congreso de Ciberseguridad en Infraestructuras Críticas y Servicios Esenciales de México, organizado por Ciberilatam. Esta edición analizará, en concreto, la ciberprotección de este tipo de enclaves en una situación geopolítica convulsa, el papel de las nuevas tecnologías y las situaciones que ponen en jaque a los países en materia de ciberdefensa, entre otros temas. Todos estos retos, indudablemente, también marcarán las agendas de los profesionales de la ciberseguridad en 2026. Eso sí, la protagonista continuará siendo la evolución acelerada de la inteligencia artificial, tanto como herramienta defensiva como vector de ataque. Veremos campañas más sofisticadas, generación de deepfakes aún más realistas, automatización de fraudes y adaptación en tiempo real de tácticas de ataque, entre otras muchas cosas. De todo ello seguiremos informando desde Ciberilatam, que en 2025, al igual que el mercado de la ciberseguridad, ha crecido sustancialmente. Y más que lo hará en el futuro. El techo de ambos −sector y medio de comunicación− no tiene límite. Eso sí, las organizaciones deben tener claro que el escenario actual es más complejo y con amenazas más diversas, y que se enfrentan a un nuevo listón de exigencias, independientemente de su sector de actividad. La ciberseguridad exige, actualmente, anticipación, mayor automatización en la detección y respuesta y una resiliencia capaz de sostener operaciones incluso bajo presión constante. Solo aquellas entidades que fomenten la colaboración, apuesten por la innovación tecnológica, estén concienciadas sobre los riesgos digitales e incluyan la ciberseguridad en sus estrategias corporativas estarán verdaderamente preparadas para afrontar los desafíos emergentes y reforzar su protección digital a corto, medio y largo plazo. Queda clara la necesidad de reforzar la resiliencia en todo tipo de organizaciones, especialmente aquellas que ofrecen servicios esenciales y críticos para la sociedad / Segundo semestre 2025 3
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