Segurilatam 021

artículo técnico Salud de Seguridad entendió que la protección que se brinda a un centro hospitalario ha de ser una mezcla entre la observa- ción, el control de cámaras, los contro- les de acceso y el servicio al cliente. Y haciendo mayor énfasis en los métodos disuasivos y poco confrontativos, en más observación y menos contactos. Esto como resultado y consecuencia de la crisis sanitaria de la COVID-19, con sus secuelas anímicas, médicas y psico- lógicas, y que ha dejado como resultado muchas personas afectadas emocional- mente, con poca tolerancia y llenas de frustraciones. Por lo tanto, hubo que transformar el formato tradicional que desarrollan o ejercen los oficiales de seguridad. Y concientizarse de que un hospital no es el mejor lugar para utilizar prácticas confrontativas o reaccionarias y que se debe trabajar muy fuerte el aspecto de la inteligencia emocional. Paralelamente a esto, se empezó a trabajar en la crea- ción de una cultura preventiva, una cul- tura de servicio al cliente, maximizando los protocolos. También debemos crear una especie de híbrido dentro de la seguridad priva- da de los hospitales, entendiéndose esto como la combinación entre la amabili- dad y la prevención, dejando el camino allanado para que los oficiales de seguri- dad puedan adquirir todas las destrezas necesarias y que las capacitaciones que les brindamos estén bien identificadas y construidas. Deben saber exactamen- te qué funciones han de realizar, los protocolos debidamente establecidos y estudiados y tener la capacidad de ser reactivos en momentos claves para estar lo menos expuestos posibles y lograr un impacto positivo. Seguridad objetiva y subjetiva Analizando los últimos dos años, pode- mos ver cómo la pandemia nos ha deja- do grandes enseñanzas dentro del área de la seguridad hospitalaria, creando funciones como velar por los protocolos de bioseguridad y controlar el uso co- rrecto de mascarillas, obligándonos a lo largo de los meses a reinventar algunos conceptos: Seguridad objetiva. Entendiéndose como el primer filtro de protección, es la seguridad perceptible a la vista, todo aquello que sirve como elemen- to disuasivo hacia la delincuencia. Y es el primer filtro al que se enfrentan los delincuentes cuando acceden a un hospital. Seguridad subjetiva. Entendiéndose como aquella percepción que es la encargada de brindar confianza de per- manencia dentro de las instalaciones del hospital, protección y seguridad. Tenemos que capacitar a nuestro per- sonal para que se ajuste a las necesida- des tanto operativas como administrati- vas, creando de esta forma una correcta triangulación entre monitoreo y vigilan- cia, recurso humano y sistemas de acce- so. Hay que brindar una experiencia no solo de servicio al cliente, sino, además, de protección y resguardo, dejando atrás la confrontación. Hemos de ser conscientes de que el futuro de la seguridad privada en los hospitales no va a escapar de nuevas crisis sanitarias, de mayores modifica- ciones a los conceptos conocidos y la implementación de protocolos de biose- guridad. La apuesta debe estar en aprovechar las ventajas de las herramientas electró- nicas, como los sistemas de monitoreo, para tener información y control de los espacios saturados producto de las ac- tuales crisis sanitarias. Tienen que fortale- cerse los sistemas de control de acceso y hay que sensibilizar al personal de segu- ridad para que aborde al cliente de una forma más humana, más cálida. Ese es el momento exacto donde podemos filtrar e identificar a visitantes indeseados. Ahí es donde tenemos un frente a frente. Se debe maximizar este proceso con una correcta elección de sistemas de bioseguridad que nos brinden datos con- fiables y de una forma expedita, ya que estas herramientas son necesarias para dinamizar los ingresos a los hospitales. Hay que mantener un canal directo entre el operador de monitoreo y el oficial de seguridad, logrando que esta primera impresión les produzca a los visitantes un impacto positivo y la carga de ansie- dad y estrés empiece a disminuir con el transcurso de la estadía en el hospital. Es preciso crear una mejor coordina- ción entre los departamentos para que la información fluya. Y para que noso- tros, como seguridad, podamos brindar una respuesta más expedita e inmedia- ta, construyendo de esta forma una cul- tura de prevención que va a tener como resultado la reducción de incidentes de- lincuenciales. Es importante brindar una clara y profunda sensación de protección, resguardo y tranquilidad a todos los pacientes y visitantes Primer cuatrimestre 2022 / 63

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