La Organización de los Estados Americanos y el Banco Interamericano de Desarrollo han presentado, el 18 de diciembre, el Informe de Ciberseguridad 2025: desafíos de vulnerabilidad y madurez para cerrar brechas en América Latina y el Caribe. Este documento destaca los avances en la región en materia de ciberseguridad, aunque advierte que persisten brechas estructurales en materia de recursos, desarrollo de talento y coordinación intersectorial que continúan exponiendo a la región a un entorno de amenazas digitales cada vez más complejo.
Elaborado con la colaboración del Global Cyber Security Capacity Centre de la Universidad de Oxford, el estudio analiza casi una década de evolución y permite comparar avances entre países y a lo largo del tiempo mediante el Modelo de Madurez de Capacidades en Ciberseguridad para Naciones (CMM).
Basado en datos únicos recopilados directamente de los Estados Miembros de la OEA, el informe ofrece una visión empírica de los progresos alcanzados entre 2020 y 2025, así como de los desafíos pendientes. El análisis se estructura en torno a las cinco dimensiones del CMM, que abarcan áreas clave para la preparación en ciberseguridad: políticas y estrategias; cultura y sociedad; educación, formación y habilidades; marcos legales y regulatorios; y tecnologías y estándares.
Asimismo, presenta recomendaciones prácticas dirigidas a responsables de políticas públicas, sector privado y sociedad civil.
Principales hallazgos de ciberseguridad
El documento pone de manifiesto varias conclusiones. La primera es que, desde la evaluación anterior (2020), Latinoamérica ha registrado mejoras generales en las cinco dimensiones del CMM. La brecha de madurez entre países se ha reducido, lo que refleja un desarrollo más equilibrado de las capacidades nacionales.
No obstante, a pesar del progreso, áreas como la calidad del software, la protección de infraestructuras críticas y el desarrollo del mercado de la ciberseguridad presentan niveles de madurez más bajos. La inversión en investigación e innovación sigue siendo incipiente y la adopción de seguros cibernéticos es limitada.
Por otro lado, la rápida adopción de tecnologías de inteligencia artificial está transformando el panorama de amenazas, amplificando riesgos existentes y generando nuevas vulnerabilidades. El informe destaca la urgencia de actualizar marcos de gobernanza, estándares y capacidades para hacer frente a estos desafíos.
El estudio también pone de relieve la importancia del liderazgo político y de la capacidad institucional para absorber e implementar políticas públicas en ciberseguridad. «Los países que integran la ciberseguridad en sus agendas de desarrollo y fomentan alianzas público-privadas están mejor posicionados para responder a las amenazas y cerrar brechas de madurez», asegura.
Archivado en:





