En la actualidad, ¿cuáles son los desafíos más relevantes para los directores de Seguridad Corporativa?
Los desafíos más críticos son aquellos que frenan el crecimiento de la empresa o impiden alcanzar sus objetivos estratégicos. Por un lado, el crimen organizado representa uno de los mayores detractores para el comercio seguro en ciertos sectores, sumado a la presencia de autoridades incompetentes o corruptas que obstaculizan la operación y el desarrollo. Sin embargo, considero que el desafío principal reside en el propio ejecutivo de seguridad cuando se cierra al aprendizaje continuo o deja de compartir su experiencia con la comunidad. El aislamiento profesional, el no involucrarse en problemas que parecen ajenos a su espectro de control y, especialmente, el temor a desarrollar sus reportes directos por miedo a ser desplazado son factores de riesgo internos que pueden ser incluso más peligrosos para el negocio que las amenazas externas.
¿Cómo está cambiando el rol del director de Seguridad dentro de las organizaciones en un contexto de modelos cada vez más integrales?
El director de Seguridad Corporativa actual debe ser un ejecutivo estratégico con visión de negocio. Su gestión debe impactar en la rentabilidad operativa (EBITDA) y el retorno de inversión (ROI), convirtiendo estos conceptos en parte de sus indicadores de desempeño (KPI).
Debe ser capaz de generar valor involucrándose en la solución de problemas que, aunque no parezcan de su responsabilidad directa, podrían afectar a la organización si no se tratan a tiempo. Su rol ha evolucionado hacia el de un protector de la continuidad del negocio, alguien que conoce las vulnerabilidades de la empresa y busca convergencias con otros departamentos para unir las lagunas que otros no se atreven a gestionar.
¿La seguridad debe articularse desde la colaboración transversal entre distintas áreas o bajo una estructura en la que todas ellas dependan directamente del director de Seguridad Corporativa?
La seguridad debe ser integral y transversal, con presencia e influencia en los distintos departamentos de la organización. En muchos procesos, la seguridad es sinónimo de calidad. Por ejemplo, un procedimiento bien definido en Recursos Humanos, Operaciones o Logística, orientado por un especialista en seguridad, puede funcionar perfectamente sin que estas áreas dependan jerárquicamente de la dirección de Seguridad.
Áreas como Ciberseguridad pueden tener su propia estructura, siempre que exista una convergencia definida, mecanismos de coordinación efectivos y objetivos compartidos. El fin es que todos los departamentos estén alineados hacia el mismo objetivo, delimitando con claridad dónde comienza y termina la responsabilidad de cada uno.
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Encontrarás la entrevista completa a Francisco Villegas, director de Seguridad Corporativa en Christus Muguerza, en el número 33 de la revista ‘Segurilatam’. ¡Accede a nuestro Kiosko Pro!






