La ciberseguridad continúa siendo una de las asignaturas pendientes para América Latina y el Caribe. Así lo concluye el informe Cybersecurity Report 2025: Vulnerability and Maturity Challenges to Bridging the Gaps in Latin America and the Caribbean, elaborado por la Organización de los Estados Americanos. Un documento que advierte de que la región aún presenta importantes brechas de madurez, capacidades y recursos frente a un entorno digital cada vez más complejo y expuesto a amenazas.
Uno de los principales desafíos identificados es la desigualdad en materia de ciberseguridad. El informe señala que los países de la región registran algunos de los niveles más bajos de resiliencia cibernética autoevaluada a nivel mundial, una situación que los hace más vulnerables a ataques capaces de afectar infraestructuras críticas, servicios esenciales, la actividad económica y la confianza ciudadana en los sistemas digitales.
Talento y protección digital como puntos débiles
La falta de recursos especializados y de personal cualificado agrava esta situación. El estudio destaca que la escasez mundial de profesionales de ciberseguridad supera los 4,8 millones de personas, mientras que las economías en desarrollo enfrentan mayores dificultades para formar y retener talento. Esta carencia afecta especialmente a sectores como la administración pública, la educación y la salud, donde la falta de capacidades técnicas constituye uno de los principales obstáculos para construir resiliencia digital.
Las pymes representan otro punto vulnerable. Aunque desempeñan un papel esencial en la economía y el empleo, suelen disponer de menos recursos para invertir en protección digital, seguros cibernéticos y capacitación especializada. El informe advierte que esta situación no solo incrementa el riesgo para las propias empresas, sino para todo el ecosistema económico, debido a la creciente interconexión de las cadenas de suministro y los servicios digitales.
La ciberseguridad como prioridad en América Latina
La protección de las infraestructuras críticas también aparece entre las prioridades regionales. A medida que sectores como energía, transporte, salud, agua o servicios gubernamentales avanzan en su transformación digital, aumenta la necesidad de integrar la ciberseguridad como un elemento central de la planificación y la gestión de riesgos. El documento subraya que el desarrollo digital solo puede sostenerse sobre entornos seguros y confiables.
A nivel institucional, el documento reconoce avances en varios países, pero señala que el progreso sigue siendo desigual. Aunque un número creciente de Estados ha desarrollado estrategias nacionales de ciberseguridad y mecanismos de respuesta ante incidentes, todavía persisten carencias en gobernanza, coordinación interinstitucional, protección de infraestructuras críticas y gestión de crisis cibernéticas.
Estrategias guiadas a partir de la cooperación
Otro reto relevante es la necesidad de fortalecer la cooperación regional e internacional. El informe destaca que la naturaleza transfronteriza de las amenazas exige una mayor colaboración entre gobiernos, sector privado, academia y organismos internacionales para compartir información, desarrollar capacidades y coordinar respuestas ante incidentes.
Asimismo, el estudio pone el foco en las brechas de inclusión y equidad. Las mujeres continúan estando infrarrepresentadas en el sector de la ciberseguridad y persisten diferencias en el acceso a las tecnologías digitales. Los autores sostienen que incorporar una perspectiva de género y promover una participación más diversa puede contribuir a desarrollar políticas más eficaces y reducir vulnerabilidades.
Como conclusión, el informe sostiene que América Latina y el Caribe deben avanzar desde enfoques reactivos hacia modelos estratégicos y dinámicos de gobernanza de la ciberseguridad. Para ello, recomienda reforzar el liderazgo político, impulsar inversiones sostenidas, promover la formación de talento especializado, fomentar alianzas público-privadas e integrar la ciberseguridad como un componente esencial del desarrollo económico, social y de la transformación digital de la región.
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