Haití, inmerso en una grave crisis de seguridad provocada por el dominio territorial de las pandillas, se enfrenta también al desafío creciente del tráfico de drogas, pues el país caribeño se ha convertido en un enclave estratégico de las rutas ilícitas entre América del Sur, el Caribe y Estados Unidos. Así lo advierte la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tras la incautación de cocaína realizada en aguas haitianas el pasado verano.
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Tortuga: una isla estratégica en las rutas de la droga
En julio, las autoridades interceptaron 1.045 kilos de cocaína cerca de la isla de la Tortuga, la mayor incautación en más de tres décadas. Apenas dos semanas después se confiscaron 426 kilos de cannabis en el norte del país y más de 1.350 kilos adicionales fueron retenidos en Jamaica, con dos haitianos arrestados. Incluso Europa está en el punto de mira: Bélgica decomisó en agosto más de una tonelada de cocaína procedente de Haití en el puerto de Amberes.
La ONU observa que las redes criminales aprovechan la ubicación estratégica del país; de manera especial, la isla de la Tortuga, utilizada históricamente para actividades ilícitas. Su acceso directo a las Bahamas, Jamaica y las islas Turcas y Caicos facilita el almacenamiento y la distribución de cargamentos.
Las bandas criminales se suman al crimen transnacional
Las organizaciones criminales haitianas se han atrincherado en corredores que conectan la capital del país, Puerto Príncipe, con la frontera dominicana y los principales puertos. El tráfico de drogas se suma a los ingresos que obtienen por extorsiones y contrabando. Y algunas cobran peajes a embarcaciones e incluso participan en robos armados en alta mar, reforzando su control sobre rutas clave. Según informa la ONU, existen indicios de intercambio de armas por drogas con grupos de Jamaica, lo cual demuestra el crecimiento de una red criminal regional coordinada.
¿Cómo está luchando Haití contra el tráfico de drogas?
El comercio ilícito alimenta la violencia, agrava la crisis humanitaria y perjudica la economía haitiana. La sofisticación de las rutas detectadas en el Caribe y Europa subraya la necesidad de una respuesta conjunta para frenar el tráfico de drogas, que afecta también al turismo, el comercio y la gobernanza de países vecinos.
En este asunto, la ONU está apoyando a Haití con refuerzo fronterizo, control marítimo y formación policial contra el tráfico de drogas. El Programa Global contra la Delincuencia Marítima fortalece a la Guardia Costera, mientras que nuevas iniciativas judiciales buscan reducir la impunidad mediante tribunales especializados en delitos financieros y vinculados a las pandillas. Además, se ha intensificado el intercambio de información con los socios regionales para desmantelar redes transfronterizas y frenar el avance del crimen organizado en el Caribe.
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