La inestabilidad global de los últimos años ha puesto de manifiesto la fuerte dependencia de muchas economías respecto al gas y al petróleo. La interrupción de su suministro, ya sea por conflictos geopolíticos, tensiones comerciales o crisis logísticas, expone a los países a precios volátiles, desabastecimientos y una creciente incertidumbre energética. En este contexto, las infraestructuras energéticas renovables han cobrado un protagonismo estratégico al representar una alternativa sostenible, segura y cada vez más competitiva.
Paraguay, referente en infraestructuras energéticas renovables
Paraguay se ha consolidado como uno de los líderes mundiales en energía limpia al generar prácticamente el 100% de su electricidad de red a partir de fuentes renovables –principalmente, de origen hidroeléctrico–. Este modelo lo posiciona como un caso de éxito en infraestructuras energéticas renovables a nivel global.
Uno de los pilares fundamentales de este logro es la presa de Itaipú, situada en el río Paraná y gestionada de forma conjunta con Brasil. Se trata de una de las mayores centrales hidroeléctricas del mundo y constituye una fuente clave de generación eléctrica. Gracias a esta infraestructura, Paraguay cubre su demanda interna y exporta excedentes energéticos, lo que se traduce en ingresos económicos significativos para el país.
Además de la presa de Itaipú, el sistema energético paraguayo se apoya en otras infraestructuras energéticas renovables:
- Central Yacyretá. Operada con Argentina, refuerza la capacidad de generación hidroeléctrica.
- Central Acaray. Esta central hidroeléctrica es 100% propiedad de Paraguay y es gestionada por la Administración Nacional de Electricidad (ANDE).
- Planta Solar Fotovoltaica Puerto Esperanza. Es un ejemplo del avance hacia la diversificación energética.
- Plantas de biomasa. Esta materia orgánica se ha convertido en el 36%, aproximadamente, de la matriz energética nacional.
¿A qué riesgos de seguridad están expuestas las infraestructuras energéticas renovables?
A pesar de sus ventajas, las infraestructuras energéticas renovables, como las de Paraguay, no están exentas de riesgos que pueden agruparse en tres grandes categorías: climáticos, físicos y cibernéticos.
Riesgos climáticos
El principal desafío estructural de Paraguay es su elevada dependencia de la hidroelectricidad, una condición que lo convierte en un país vulnerable a las condiciones climáticas. En este sentido, entre los principales riesgos figuran la reducción del caudal en los ríos Paraguay y Paraná, así como los fenómenos meteorológicos extremos (sobre todo, las olas de calor y las tormentas).
Riesgos físicos
Otro de los riesgos a los que se exponen las infraestructuras energéticas renovables paraguayas son las amenazas físicas. Aquí cabe destacar el robo de cables y cobre, el vandalismo, el sabotaje y la presencia de grupos armados, especialmente en zonas como Concepción y San Pedro.
Riesgos cibernéticos
Por último, la digitalización expone a las infraestructuras energéticas renovables a riesgos cibernéticos como ataques de ransomware o intentos de manipulación de los sistemas de control que podrían poner en riesgo su operatividad. Al respecto, uno de los pilares de la Estrategia Nacional de Ciberseguridad 2025-2028, oficializada mediante el Decreto N° 3900 en mayo de 2025, es la protección de las infraestructuras críticas del país.
Archivado en:






