El gobierno mexicano contempla reducir la jornada laboral y pasar de las 48 horas semanales a un máximo de 40 horas antes de 2030. Mientras organismos como Coparmex y los sindicatos discuten cómo implementar la propuesta gubernamental, la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada (AMESP) alerta sobre el impacto que tendría la reducción de jornada laboral en un sector estratégico que opera las 24 horas del día.
¿En qué consiste la propuesta de reducción de jornada laboral en México?
En el marco del Día del Trabajo, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum anunció mesas de diálogo con trabajadores, patrones y académicos para, progresivamente, adecuar la jornada de 48 a 40 horas. En esa línea, el secretario del Trabajo, Marath Bolaños, avanzó la celebración de varios foros en distintos estados de cara a diseñar una hoja de ruta consensuada.
El objetivo de la reducción de jornada laboral es mejorar el bienestar de los trabajadores y disminuir el estrés causado por largas jornadas. El plan incluye ajustes en las horas extra remuneradas, vigilancia en el cumplimiento del tiempo de comida y pausas obligatorias para evitar incumplimientos de la Ley Federal del Trabajo.
AMESP solicita trato diferenciado ante la propuesta de reducción de jornada laboral
Al respecto, AMESP ha señalado que el personal de seguridad privada cumple turnos prolongados en lugares sensibles como aeropuertos, hospitales y eventos. Por ello, considera inviable una reducción de jornada laboral uniforme sin una estrategia adecuada. Según Verónica Torres Landa, directora general de la asociación, “interrumpir las jornadas por una reducción generalizada no es viable sin afectar gravemente su labor”.
Además, ha explicado que la reducción sin cobertura extra podría dar lugar a un aumento de los errores operativos y exponer a los trabajadores a riesgos. De igual manera, duplicar el personal para mantener la misma cobertura resultaría insostenible económicamente para muchas empresas, lo que fomentaría la informalidad y empeoraría las condiciones laborales actuales
Torres Landa también ha destacado los retos logísticos: traslados nocturnos sin transporte público, jornadas fragmentadas y limitaciones en el descanso y la calidad de vida. Por ello, ha propuesto que la seguridad privada, ante la implementación de la reducción de jornada laboral, sea reconocida como un “trabajo especial” con una regulación diferenciada que atienda sus particularidades operativas.
“No nos oponemos a la mejora de las condiciones laborales, y queremos que sean sostenibles y seguras para todos. Pero aplicar un esquema único a sectores con realidades tan distintas puede generar más problemas que soluciones. Por ello, hacemos un llamado respetuoso a las autoridades laborales y los legisladores para abrir un diálogo técnico sobre la reducción de jornada laboral en el sector de la seguridad privada”, ha declarado la directora general de AMESP.

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