Un ejemplo de la importancia que tienen los servicios esenciales. Una persona se despierta a primera hora de la mañana al escuchar la alarma de su dispositivo móvil. Aún no ha amanecido. Tras desperezarse, enciende la luz de su mesita de noche. No tardará en darse una reconfortante ducha con agua caliente y, posteriormente, desayunar mientras lee las últimas noticias y consulta el correo electrónico en una tablet.
Concluido el desayuno, conduce su automóvil hasta una estación de servicio para repostar combustible. Y después de llenar el tanque, se dispone a acudir a una revisión médica. Regresa a su hogar para teletrabajar. Recién comienza a hacerlo cuando recibe un envío entregado por el repartidor de una empresa de logística.
Almuerza con su pareja, quien, ya a la tarde, lo traslada hasta al aeropuerto, donde tomará un vuelo que lo llevará a miles de kilómetros de distancia para cerrar un acuerdo con un cliente. Llega al destino y toma un taxi para desplazarse al hotel. Y una vez en la habitación, realiza una llamada a su ser querido para comunicarle que se encuentra bien y echa un último vistazo al correo electrónico, poniendo fin a una larga jornada.
Infraestructuras críticas: estrategias dispares
Un día en el que esta persona ha dependido de servicios esenciales, prestados por infraestructuras críticas, cuya interrupción puede tener consecuencias catastróficas. De ahí que su resiliencia sea tan importante para las actividades cotidianas, la seguridad nacional y la celebración de eventos de gran calado como el Mundial de Fútbol 2026 que tendrá lugar en México, Estados Unidos (EEUU) y Canadá. Tres naciones que, en materia de protección de infraestructuras críticas (PIC), cuentan con estrategias dispares.

Protección de infraestructuras críticas en México
En el caso de México, carece de una legislación PIC específica. No obstante, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos hace referencia a una serie de «áreas estratégicas», prioritarias para el desarrollo del país, relacionadas con actividades y servicios esenciales:
- Banca.
- Comunicación vía satélite.
- Correos, telégrafos y radiotelegrafía.
- Energía nuclear.
- Internet.
- Minerales radiactivos y litio.
- Petróleo e hidrocarburos.
- Suministro eléctrico.
- Transporte ferroviario (tanto de pasajeros como de carga).
Al respecto, la Ley de Seguridad Nacional, en su artículo 5 fracción XII, considera amenazas para el país aquellos «actos tendentes a destruir o inhabilitar la infraestructura de carácter estratégico o indispensable para la provisión de bienes o servicios públicos».
Por lo expuesto, queda claro, pues, que México le otorga importancia a las áreas e infraestructuras estratégicas sobre las que recae la prestación de servicios esenciales. Aun así, como ha quedado de manifiesto en anteriores ediciones del Congreso Mexicano de Protección de Infraestructuras Críticas (PIC) organizado por Segurilatam, sería deseable que se actualizase el catálogo de instalaciones estratégicas y se impulsasen planes de seguridad integral rigurosos de estricto cumplimiento para los operadores de las infraestructuras.
A la espera de que se produzcan avances, cabe destacar el impulso a documentos como la Estrategia Nacional de Ciberseguridad, donde se reconoce que gran parte de la infraestructura crítica es digital o está controlada digitalmente y se persigue clasificar las redes y sistemas de información esenciales.
Protección de infraestructuras críticas en Estados Unidos
En cuanto a EEUU, dispone del marco más sólido y maduro del continente en materia de protección de infraestructuras críticas, sustentado en una arquitectura institucional y normativa clara. La creación de la Agencia de Ciberseguridad e Infraestructura Crítica (CISA), mediante la correspondiente ley, marcó un punto de inflexión al establecer un organismo federal dedicado exclusivamente a proteger tanto los activos físicos como digitales esenciales para el país.
El sistema estadounidense se apoya en un modelo de colaboración público-privada formalizado por diversas directivas presidenciales que asignan responsabilidades específicas a los operadores y las agencias gubernamentales. Además, una ley de 2022 refuerza la respuesta ante incidentes cibernéticos al exigir que los operadores críticos informen sobre ciberataques y pagos de rescate en plazos concretos.
En EEUU, CISA ha identificado 16 sectores de infraestructura crítica, esenciales para la economía, la seguridad y la salud pública:
- Alimentación y agricultura.
- Base industrial de defensa.
- Comercial (instalaciones).
- Comunicaciones.
- Cuidado de la salud y salud pública.
- Energía.
- Fabricación crítica.
- Gobierno.
- Nuclear, reactores y materiales.
- Químico.
- Represas.
- Servicios de emergencia.
- Servicios financieros.
- Sistemas de agua.
- Tecnologías de la información.
- Transporte.
Complementariamente, el Plan Nacional de Protección de Infraestructuras (NIPP) y el Marco de Ciberseguridad del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) proporcionan una hoja de ruta estratégica para la gestión de riesgos y la mejora continua de la resiliencia. Este entramado legal y técnico convierte a EEUU en un referente internacional en protección de infraestructuras críticas y ciberseguridad, especialmente relevante de cara a la organización conjunta del Mundial de Fútbol 2026.
Protección de infraestructuras críticas en Canadá
Por lo que respecta a Canadá, ha optado por un enfoque basado en la gestión del riesgo y la cooperación multinivel entre administraciones y empresas. Aunque no cuenta con una ley única de infraestructuras críticas, dispone de un marco estratégico que combina políticas federales, provinciales y sectoriales bajo la coordinación de Public Safety Canada. Este organismo lidera la implementación de la Estrategia Nacional para la Infraestructura Crítica, cuyo propósito es fortalecer la resiliencia frente a amenazas naturales, accidentales o deliberadas.
La estrategia canadiense se apoya en la colaboración constante entre los gobiernos y el sector privado a través de mecanismos como un foro nacional intersectorial que articula la coordinación entre los 10 sectores críticos definidos por el país:
- Agua.
- Alimentación.
- Energía y suministros.
- Fabricación crítica.
- Finanzas.
- Gobierno.
- Salud.
- Seguridad.
- Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).
- Transporte.
En el ámbito normativo, el Proyecto de Ley C-26 representa un paso decisivo hacia una regulación más estricta de la seguridad cibernética y de las telecomunicaciones. Su aprobación establecería obligaciones para que los operadores críticos dispongan de programas de ciberseguridad y reporten incidentes significativos, en línea con modelos internacionales como la ley estadounidense CIRCIA. Asimismo, el Centro Canadiense para la Ciberseguridad (CCCS) actúa como autoridad técnica y punto de contacto para incidentes digitales.
De este modo, Canadá consolida un sistema de protección integral basado en la cooperación, la transparencia y la gestión de riesgos, reforzando su capacidad de respuesta ante contingencias que puedan afectar a sus servicios esenciales durante eventos de gran envergadura como el Mundial de 2026.
Amenazas locales a los servicios esenciales
En México, las infraestructuras críticas afrontan una combinación singular de desafíos locales. A los peligros naturales habituales –sismos, huracanes e inundaciones– se suma la acción del crimen organizado: el sabotaje o robo de combustible, los cortes en cadenas logísticas o la manipulación de suministros eléctricos e hidrocarburos representan riesgos reales para los servicios esenciales.
En lo referente a EEUU, los riesgos locales son múltiples: incendios forestales, huracanes e inundaciones pueden golpear redes eléctricas, transportes y comunicaciones. A ello se añaden ataques físicos selectivos y los cada vez más frecuentes incidentes cibernéticos dirigidos a operadores críticos.
Y Canadá combina la exposición a fenómenos climáticos extremos, como los incendios forestales, con vulnerabilidades en cadenas de suministro y redes transfronterizas. En este caso, la existencia de un marco descentralizado exige una coordinación precisa para proteger las infraestructuras críticas.
Amenazas internacionales
De igual manera, las infraestructuras críticas en Norteamérica están expuestas a amenazas internacionales que trascienden fronteras. Sin duda, una de las más peligrosas es la cibernética, sin descartar las acciones híbridas: ataques físicos acompañados de ofensivas digitales que pueden amplificar los efectos deseados.
Acuerdos trilaterales
Con el objetivo de asegurar la estabilidad de las infraestructuras críticas y garantizar la prestación de los servicios esenciales durante el Mundial de Fútbol 2026, México, Estados Unidos y Canadá, en calidad de naciones anfitrionas, están intensificando su colaboración.
Así, en agosto del presente año celebraron su primera reunión de coordinación trilateral de alto nivel, además de un intercambio especializado de expertos, con el objetivo de armonizar protocolos contra amenazas como drones no tripulados (UAS) y ataques híbridos.
La agenda de trabajo incluyó rondas con el sector privado, debates sobre interoperabilidad tecnológica, intercambio de mejores prácticas y la planificación de ejercicios conjuntos previos al torneo. La cooperación en seguridad entre los tres países contempla desde las aduanas hasta la defensa del espacio aéreo, pasando por la energía, las telecomunicaciones o el transporte.
El grado de cooperación será primordial de cara a anticipar cualquier amenaza, y responder eficazmente en el supuesto de que se produzca para mitigar sus consecuencias, durante la celebración del Mundial 2026, que, al igual que otros grandes eventos deportivos, dependerá de una eficaz prestación de los servicios esenciales, indispensables para el bienestar de los ciudadanos y el normal funcionamiento de los Estados.
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