Como presidenta de ASIS Capítulo México 217, ¿cuáles serán las prioridades estratégicas de su gestión y qué líneas de trabajo quiere impulsar para fortalecer la comunidad profesional?
Mis prioridades estratégicas se centran en tres ejes: fortalecimiento institucional, desarrollo profesional e impacto humano. Buscamos consolidar al capítulo como un espacio de referencia técnica, ética y de valor tangible para nuestros socios. Mi visión es que el conocimiento que compartimos en ASIS no sólo impacte en la vida profesional y laboral de nuestros miembros, sino también en su vida diaria, contribuyendo a formar mejores líderes y personas.
Nuestro capítulo cuenta con 16 comunidades activas recientemente fortalecidas con la incorporación de Retail y Compliance, lideradas por voluntarios comprometidos que enriquecen el intercambio de experiencias y mejores prácticas. Más que introducir cambios abruptos, mi enfoque es dar continuidad, profesionalizar y generar impacto real.
¿Cuáles son hoy los desafíos más relevantes para los directores de Seguridad Corporativa en México y qué papel puede desempeñar ASIS como espacio de referencia para afrontarlos?
El principal desafío es la complejidad del entorno de riesgos y la incertidumbre que esto genera. Hoy, los directores de Seguridad Corporativa deben integrar amenazas físicas, cibernéticas, reputacionales, regulatorias y sociales bajo una visión estratégica alineada al negocio. Además, enfrentan una creciente presión por demostrar que la seguridad no es un centro de costo, sino un habilitador de continuidad, resiliencia y valor organizacional.
En este contexto, ASIS se posiciona como un espacio clave de referencia. A través de sus estándares internacionales, mejores prácticas y comunidad global de más de 38.000 miembros en más de 250 capítulos, proporciona marcos, metodologías y conocimiento que fortalecen la toma de decisiones estratégicas, lo que busca que el especialista de seguridad pueda prever y mitigar estos riesgos.
La formación y el networking son pilares clave dentro de ASIS. ¿Qué iniciativas prevé desarrollar para potenciar el intercambio de conocimiento y el crecimiento profesional de los socios del capítulo?
Nuestra visión es fortalecer un ecosistema dinámico de aprendizaje y conexión profesional. Impulsaremos sesiones técnicas especializadas, workshops ejecutivos, programas de mentoría y espacios de diálogo estratégico, webinars y nuestras ya conocidas reuniones mensuales, donde expositores de vanguardia comparten tendencias, análisis y herramientas prácticas que facilitan decisiones más informadas dentro de las organizaciones.
Seguiremos promoviendo activamente la profesionalización mediante las certificaciones CPP (Profesional Certificado en Protección), PCI (Investigador Profesional Certificado) y PSP (Profesional en Seguridad Física), así como el APP (Profesional Asociado en Protección) para los profesionales más jóvenes, convencidos de que la formación continua es un diferenciador estratégico.
Y para muestra un botón: iniciamos nuestro primer curso con el PCI, que desde hace seis años no se impartía en nuestro capitulo. Esto con el único fin de satisfacer las necesidades de nuestros socios. En ASIS, el networking representa intercambio de conocimiento aplicado y construcción de inteligencia colectiva.
¿Cómo está cambiando el rol del director de Seguridad dentro de las organizaciones en un contexto de modelos cada vez más integrales en los que se debe hacer frente a riesgos físicos, cibernéticos, reputacionales, sociales, geopolíticos…?
El rol del director de Seguridad evoluciona hacia una función estratégica, transversal y orientada al negocio. Hoy se espera que sea un integrador de riesgos, un asesor confiable de la alta dirección y un articulador entre áreas como TI, Legal, Compliance, Recursos Humanos y Comunicación. Más que por su reacción ante incidentes, la seguridad moderna se mide por su capacidad de anticipar, prevenir, mitigar y generar resiliencia. Y por los resultados reales que contribuyan a la utilidad del negocio.
“Hoy, los directores de Seguridad Corporativa deben integrar amenazas físicas, cibernéticas, reputacionales, regulatorias y sociales bajo una visión estratégica alineada al negocio”
En esa visión integral, ¿la seguridad debe articularse desde la colaboración transversal entre distintas áreas o bajo una estructura en la que todas ellas dependan directamente del director de Seguridad Corporativa?
No existe un modelo único. Sin embargo, la tendencia más efectiva es una seguridad construida desde la colaboración transversal, con liderazgo claro y gobernanza definida. El director de Seguridad debe fungir como integrador estratégico, alineando capacidades entre áreas y garantizando coherencia en la gestión del riesgo.
Más que centralizar funciones, se trata de coordinar inteligentemente talento, información y decisiones, sentarse en la silla donde se toman las decisiones en el C-Suite y, además de protección, hablar de ROI (rentabilidad de la inversión), ROSI (ahorro por riesgos evitados) y EBITDA (beneficio de una organización antes de considerar los gastos financieros, impuestos y depreciaciones).
¿Qué competencias considera imprescindibles para los profesionales que aspiran a posiciones directivas en seguridad?
Además del conocimiento técnico, hoy resultan esenciales competencias en pensamiento estratégico y visión de negocio, gestión integral de riesgos, comprensión tecnológica y ciberseguridad, comunicación ejecutiva e influencia organizacional y liderazgo ético y humano.
La seguridad requiere líderes capaces de combinar análisis, criterio, toma de decisiones y sensibilidad en la gestión de personas y contar con conocimientos técnicos, administrativos y humanos. Pero, sobre todo, un directivo de seguridad debe ser leal a sí mismo y a su trabajo para ser un ejemplo que inspire a sus equipos.
Para concluir, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a los profesionales de la seguridad en Latinoamérica sobre el valor de participar activamente en asociaciones como ASIS y en redes de colaboración regionales?
Latinoamérica comparte una realidad compleja en materia de riesgos, donde los desafíos evolucionan con gran velocidad y exigen una visión cada vez más estratégica, colaborativa y multidisciplinaria. En este contexto, las asociaciones profesionales como ASIS cumplen una función esencial: permiten compartir conocimiento, elevar estándares, fortalecer competencias y construir comunidad. No se trata únicamente de networking, sino de generar inteligencia colectiva, aprendizaje continuo y referentes técnicos que fortalezcan la toma de decisiones dentro de las organizaciones.
Asimismo, la labor de comunicación especializada resulta fundamental. Espacios como Segurilatam contribuyen significativamente a visibilizar tendencias, buenas prácticas y liderazgo, así como a la transformación del sector. Informar, conectar y dar voz a los profesionales también es una forma de fortalecer la seguridad en la región.
Participar activamente, ya sea en asociaciones, comunidades técnicas o redes regionales, implica asumir un compromiso con la propia evolución profesional y con el desarrollo del sector. El conocimiento que construimos y compartimos debe impactar no sólo en nuestra vida profesional, sino también en nuestra manera de liderar, decidir y actuar. Porque la seguridad, hoy más que nunca, es un esfuerzo colectivo.






