En un país como México, con sectores estratégicos como energía, transporte, agua o salud, ¿qué tan importante es fortalecer la protección de infraestructuras críticas para garantizar el desarrollo sostenible?
Las infraestructuras críticas constituyen la columna vertebral de cualquier país, ya que sostienen el funcionamiento cotidiano de la sociedad y la economía. Energía, agua, transporte y salud, entre otros, son servicios básicos cuya interrupción comprometería la seguridad nacional y la confianza social. Por ello, su protección es una prioridad tanto para los Estados como para las empresas privadas o mixtas que las administran. Garantizar su seguridad es condición indispensable para avanzar en el desarrollo sostenible.
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Desde su perspectiva, ¿cuáles son los principales riesgos de seguridad que enfrentan hoy los proyectos de desarrollo en México y cómo se pueden gestionar de manera efectiva?
El primer paso para gestionarlos es contar con un análisis de riesgos riguroso, realizado por equipos interdisciplinarios que comprendan el contexto, los actores y las amenazas específicas. Si bien amenazas como el crimen organizado, la extorsión, la corrupción o la conflictividad social son ampliamente reconocidas, su impacto y probabilidad difieren en cada proyecto.
La gestión exitosa exige un enfoque interdisciplinario. Por ejemplo, en la construcción de un acueducto en una zona con enfrentamientos armados y altos niveles de pobreza, factores como la gestión social, la exigencia a proveedores de incluir su propia gestión de riesgos y el seguimiento de compromisos con las comunidades se convierten en condiciones indispensables para la sostenibilidad del proyecto.
A este nivel, es fundamental entender la seguridad como un sistema de gestión más que como un conjunto de medidas aisladas. Ello implica integrar políticas, procesos, responsabilidades y métricas en toda la estructura del proyecto, al igual que sucede con sistemas de calidad o medio ambiente. Bajo esta lógica, la seguridad se convierte en un eje transversal que articula las dimensiones operativas, sociales y tecnológicas. La implementación de indicadores de desempeño, auditorías periódicas y procesos de mejora continua garantiza no sólo la reacción frente a incidentes, sino la construcción de una cultura preventiva y resiliente.
¿Qué consejo daría a los jóvenes que desean desarrollarse en el ámbito de la seguridad, la gestión de riesgos y la protección de infraestructuras críticas en grandes organizaciones?
Vincularse con redes de profesionales, hacerse visible y crear un networking sólido abre puertas, genera oportunidades y permite aprender de la experiencia de otros en el sector. La seguridad y la protección de infraestructuras críticas es un campo donde las conexiones profesionales marcan una gran diferencia.
Además, recomiendo explorar los programas de jóvenes profesionales y conocer las oportunidades reales de crecimiento que cada compañía ofrece, ya que no todas permiten desarrollarse al mismo ritmo.
Por otra parte, es fundamental entender la cultura de la organización y aprender a moverse dentro de sus estructuras. Hacer una investigación previa sobre cómo funciona la empresa es un factor diferencial que puede marcar el inicio exitoso de una carrera en una gran organización o pasar toda la vida en un mismo cargo.
Esto sin olvidar la formación constante que brinda una base sólida en seguridad. El aprendizaje de idiomas y la búsqueda de especializaciones en las áreas de interés son elementos que hacen la diferencia al momento de aplicar a una posición. Y no basta con tener talento: hay que saber mostrarlo. Aprender herramientas de análisis y comunicación permite dar visibilidad a las capacidades y los logros.
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