En los últimos años se ha hablado mucho de diversidad e inclusión en la seguridad privada. Desde su perspectiva, ¿qué avances reales se han logrado en la integración de la mujer dentro del sector?
El mayor avance en el sector de la seguridad privada sobre la inclusión de la mujer se ha dado por el cambio de percepción del mercado sobre sus capacidades para desempeñarse en labores operativas, pues tradicionalmente se ha asociado la labor del servicio con fuerza y masculinidad ante cualquier eventualidad donde se requiera reacción.
Un ejemplo ilustrativo de ello es el servicio de escoltas. Actualmente vemos mujeres que ejercen este rol con éxito y sin prevención de los clientes; lo vemos con mayor frecuencia en los servicios dirigidos a la seguridad de altos funcionarios del Estado, teniendo retos y responsabilidades ante riesgos inminentes.
Ahora los clientes confían en habilidades que no dependen de la fuerza sino del desarrollo de destrezas adquiridas a través de capacitaciones con altos estándares y resultado de la evaluación de su aprestamiento.
En la actualidad, ¿qué roles están desempeñando las mujeres en el sector de la seguridad privada?
Las mujeres en el sector de la seguridad privada laboran en todos los roles, desde operativos hasta directivos. Las habilidades innatas o instintivas de la mujer resultan comunes denominadores con los requerimientos de desempeño del sector. La capacidad de tener cubierto y presente el entorno es la regla número uno de la seguridad. Las mujeres poseemos una innata capacidad multitarea, un ejercicio de vida que se nos da en nuestras rutinas diarias al atender el trabajo, la casa, los hijos y a veces hasta los padres; y muchas mujeres de la seguridad privada son, además, madres cabeza de hogar. Este ejercicio de vida representa una habilidad en el desempeño de las mujeres en sus trabajos.
¿Qué barreras o desafíos considera que aún persisten para lograr una mayor representación femenina en el sector, sobre todo en puestos de liderazgo?
Aunque las mujeres tienen oportunidades de acceder a cualquier nivel de los cargos del sector de la seguridad privada, existe cierta prevención porque aún no está desmitificado el asociar seguridad y cuidado con fuerza física o autoridad con masculinidad.
Hay una situación generalizada en los sectores económicos y es el temor frente a la estabilidad laboral, producto de incapacidades por embarazos o licencias. Siempre ha resultado un poco de prevención hacia estas circunstancias en todos los sectores económicos. Sin embargo, las mujeres somos disciplinadas, organizadas y responsables. Justamente, nuestras múltiples ocupaciones hacen que planeemos muy bien nuestro tiempo. Estas prevenciones en el contexto actual se encuentran asociadas a los cambios progresivos regulatorios de la jornada laboral y el incremento al salario mínimo, de tal forma que vienen reduciendo significativamente las utilidades en las organizaciones.
“El mayor avance en el sector de la seguridad privada sobre la inclusión de la mujer se ha dado por el cambio de percepción del mercado sobre sus capacidades”
Por lo que respecta al trabajo que realizan las asociaciones profesionales, ¿qué iniciativas están contribuyendo a impulsar el desarrollo, la formación y la visibilidad de las mujeres en el sector?
Desde lo pedagógico, existen iniciativas enfocadas en el uso de herramientas como la inteligencia artificial que, además, permite generar mayores alcances. Somos uno de los sectores más incluyentes, empleamos muchas madres cabeza de hogar y mujeres de población vulnerable y el entendimiento sobre el uso de la tecnología debe mirarse como una herramienta de innovación complementaria al desempeño, liberando tareas repetitivas y dando mayor alcance y valores agregados a los servicios de seguridad.
Nos orientamos hacia la responsabilidad social, generando oportunidades a mujeres de población vulnerable que han sufrido maltrato a causa de la dependencia económica y encuentran en este sector económico oportunidades para capacitarse rápidamente y generar ingresos, pudiendo adquirir independencia.
Mirando hacia el futuro, ¿en qué ámbitos o especialidades cree que las mujeres tendrán un mayor protagonismo dentro de la seguridad privada en Colombia?
En cargos directivos, sin duda. La implementación de herramientas de inteligencia artificial que debe desplegarse desde la dirección a toda la organización no debe delegarse al área de tecnología. Reitero las habilidades sociales e inteligencia emocional de la mujer. Por esta razón, su desempeño se destaca en las áreas de recursos humanos y donde se requiere especial atención al cliente mediante el rol comercial de las empresas.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, ¿qué mensaje le gustaría trasladar tanto a las mujeres que ya forman parte del sector como a aquellas que están considerando desarrollarse profesionalmente en él?
Les diría que el sector de la seguridad privada representa múltiples oportunidades de desarrollo y realización personal, ya que, inicialmente, permite capacitarse a corto plazo para generar ingresos y seguir capacitándose constantemente para ascender a las organizaciones. De igual forma, promueve la capacitación continua al ser un sector que requiere de innovación constante. Pero también está dirigido a la prestación de servicios en diferentes sectores que cada vez más piden especialización en servicios puntuales. Esto representa un desafío constante que impacta no sólo la dimensión laboral y productiva; también lo hace de forma integral, puesto que el desempeño supone disciplina, hábitos, referente de límites, normas y autoridad, ejercicio que, indudablemente, impacta la conducta y el entorno de los funcionarios a todo nivel constituyendo una microcultura dentro de este sector económico.
Para finalizar, ¿le gustaría añadir alguna reflexión o comentario sobre el presente y el futuro de la participación femenina en el sector de la vigilancia y la seguridad privada en Colombia?
Definitivamente, existe un componente genérico que nos dispone para ejercer nuestras labores en el sector de la seguridad y es algo que las mujeres sabemos hacer por naturaleza: cuidar, es nuestro instinto. Esto supone habilidades muy útiles para el desempeño como la intuición, el leer a las personas con percepción. Pero, además, el poder llevar y sortear situaciones que requieren conciliar, persuadir, mediar con paciencia. Cuando se trabaja en un sector donde prima la mano de obra y se dirige a un mercado que también pide relacionamiento humano, estas habilidades resultan de gran valor presente en el ejercicio diario de la labor. A futuro, los resultados se proveen como resultados correspondientes a las necesidades cambiantes y expectativas del mercado, sumando herramientas y estrategias innovadoras.






