Claudia Marcela Giraldo Directora ejecutivaCámara Colombiana de la Seguridad Privada

Claudia Marcela Giraldo (Cámara Colombiana de la Seguridad Privada): “Nuestro sector es un instrumento cercano que brinda seguridad y confianza”

Claudia Marcela Giraldo, directora ejecutiva de la Cámara Colombiana de la Seguridad Privada

Claudia Marcela Giraldo, directora ejecutiva de la Cámara Colombiana de la Seguridad Privada.

Con motivo del Día Nacional de la Seguridad Privada en Colombia, Claudia Marcela Giraldo (Cámara Colombiana de la Seguridad Privada) comparte su visión sobre la actualidad del sector y los principales retos que afronta.

El 26 de noviembre se celebra el Día Nacional de la Seguridad Privada en Colombia. ¿Qué representa esta conmemoración para el sector y cómo contribuye a visibilizar su labor en el país?

Esta conmemoración representa un reconocimiento a una labor que ha evolucionado hasta convertirse en una gran industria, pasando de un servicio empírico a un servicio altamente estructurado, correspondiente a diferentes necesidades y expectativas, calificado, regulado, evaluado y controlado. Abarca desde la pedagogía y capacitación, incluyendo academias de formación y actualización periódica, transporte de valores, blindadoras, departamentos de seguridad y empresas de seguridad privada, hasta empresas de monitoreo. Un sector donde la mano de obra se apoya en medios tecnológicos y en binomios caninos que hacen equipo en seguridad.

En el contexto de un país donde se vive cada día con la escalada de inseguridad y criminalidad, riesgos cambiantes permanentemente, se convierte en un desafío y un gran reto no sólo hacer empresa en este sector, sino mantener y mejorar la calidad de los servicios. Somos un sector muy regulado y poco promovido.

Por esta razón, resulta relevante y merecido destinar un día del año para recordar esta labor y este sector presente en todos los escenarios de la vida de las personas que, a pesar de confiar en que el uniforme representa seguridad, poco conocen de esta industria. El Día Nacional de la Seguridad Privada se institucionalizó formalmente hace pocos años y desde entonces ha ganado mayor difusión y reconocimiento por parte de los usuarios de los servicios.

En los últimos años, bajo su punto de vista, ¿qué avances destacados se han registrado en el ámbito de la seguridad privada en Colombia?

El principal avance es la formalización del sector. Y con ello, la estabilidad laboral, trabajar en legalidad. Eso se traduce en la calidad del servicio. Hoy por hoy, los servicios de seguridad privada han evolucionado de forma importante, incluso hechos a la medida de las necesidades de los clientes. Brindan un sinnúmero de posibilidades diseñadas a partir de diagnósticos.

Antes se trabajaba en la disuasión y prevención, incluso había que exponerse a la reacción. En la actualidad, los estudios se remontan a los riesgos, minimizando las posibilidades de reacción; que es lo deseable: evitar que los hechos ocurran.

A corto y medio plazo, ¿cuáles considera que son los tres principales retos que afronta el sector de la seguridad privada en Colombia?

El principal reto es la limitante que tienen las empresas frente a la ineficiencia de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada. Pese a que los vacíos en la seguridad nacional buscan ser atendidos y apoyados por la seguridad privada, nos quedamos cortos ante el aprovechamiento de estas oportunidades que también representan nuevas fuentes de empleo, pues los tiempos que se toma el curso de la tramitología de permisos es demasiado extenso. Y esa brecha cada vez crece más sin planes de solución a la vista, pues existe, por lo menos, la opción de suprimir algunos controles que con el paso de los años se hacen obsoletos y reiterativos dentro de otros recientes. Pero, sin explicación alguna, se deja de tomar iniciativa para suprimir reprocesos que restan practicidad.

Derivado de lo anterior, el siguiente reto resulta en la legalidad del sector. Como consecuencia de la demora de tramitología, las empresas pueden empezar a incurrir en infracciones. Al igual que la promoción de la corrupción buscando agilización, estas circunstancias abren puertas a la incursión de la criminalidad debido a que somos un sector que usa armas.

Por último, las decisiones sobre las condiciones laborales que se han tomado sin estudios particulares de cada sector han resultado contraproducentes para la sostenibilidad organizacional y el empleo de mano de obra. Frente a la flexibilidad y capacidad de adaptación, se ha empezado a incluir tecnología y sustitución de mano de obra que corresponda a las expectativas y posibilidades económicas de los clientes.

¿Cómo valora la relación del sector con la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada? ¿Qué aspectos cree que podrían fortalecerse?

Hemos sentido que se ha creado distancia de nuestro ente de control con los empresarios y gremios. Hemos pasado de tener una comunicación fluida que permitía equilibrar de alguna manera las condiciones en la falta de capacidad tecnológica en la tramitología, lo cual nos permitía construir juntos soluciones y alternativas con quienes mejor conocen el sector, a que actualmente sintamos una atención protocolaria que pocos resultados brinda en la promoción y desarrollo del sector.

Sentimos prevención y prejuicios sólo por el hecho de ser directivos o cabezas organizacionales como si eso significara algo incorrecto, cuando en este sector hemos visto crecer a miles de personas que con el tiempo han ascendido vertiginosamente mediante oportunidades de capacitación y promoción que brindan las organizaciones. Este es uno de los sectores económicos más inclusivos, hay oportunidades para las personas discapacitadas y diversas.

Creemos que fortaleciendo la comunicación y la participación podremos lograr cooperación para encontrar soluciones ante los desafíos del sector. Entendemos que la alta rotación en la dirección de la Superintendencia ha significado retrocesos, dificultades en la claridad y trazabilidad de la información. Estamos atentos y dispuestos para sumar al fortalecimiento institucional con apoyo técnico, conocimiento y experiencia.

En un contexto en el que los servicios esenciales (agua, comunicaciones, energía, salud, transporte, etc.) son tan importantes, ¿qué papel juega hoy la seguridad privada en la protección de las infraestructuras críticas de Colombia?

Nuestra mayor fortaleza es la cobertura del servicio, pues estamos en todas partes y esta presencialidad se constituye en una herramienta poderosa para crear cultura y hacer pedagogía. Este fue uno de los resultados del ejercicio de instauración de cultura de bioseguridad en la pandemia. En esas circunstancias, probamos la capacidad y efectividad del sector para instaurar hábitos que nos llevaron a una nueva cultura de autocuidado de la salud.

Cuando hablamos de energía, salud, transporte, agua y comunicaciones, es evidente que hay varios involucrados como gestores de estos suministros. Puede resultar un ejercicio interesante abordar el desempeño social más allá del control, complementando con otras herramientas desde diferentes dimensiones que puedan crear conciencia y cultura como pedagogía, experiencias que permitan vivir los beneficios de los cambios incluso haciendo a la comunidad participe y promoviendo el sentido de pertenencia.

Somos ese instrumento cercano que brinda no sólo seguridad sino también confianza, lo que permite abrir canales de comunicación para diferentes posibilidades.