La Asociación Latinoamericana de Profesionales en Seguridad Informática (ALAPSI) cumplió en 2025 su trigésimo aniversario. ¿Cómo ha evolucionado tanto la propia ALAPSI como la ciberseguridad en general durante estas tres décadas?
En la década de los 90, la creciente adopción de computadoras personales en el hogar y en las organizaciones, los servicios de correo electrónico e Internet nos llevaron a un mundo digital que cambió nuestras vidas para siempre. Con la aparición de los primeros virus informáticos se desarrollaron técnicas de seguridad como cifrado de datos, cortafuegos, sistemas de detección de intrusiones, autenticación de usuarios…
A mediados de la década de los 90, se constituyó ALAPSI, por la inquietud y preocupación de un grupo de profesionales del área de informática para mitigar y reducir los riesgos generados por el uso de la tecnología de la información en las organizaciones privadas y públicas en México y Latinoamérica.
ALAPSI, desde su fundación, se ha encargado de promover las mejores prácticas, normas, estándares y la capacitación en seguridad de la información, así como las certificaciones internacionales de la especialidad, con la finalidad de asegurar la confidencialidad, integridad y disponibilidad de los recursos informáticos de las organizaciones.
Actualmente, la capacitación y certificación en seguridad de la información no es solamente para los profesionales de la materia. Nos encontramos ante un panorama en el cual la tecnología está presente en todos los ámbitos de las personas no solamente de las organizaciones, por lo que se vuelve necesario acercar el conocimiento de los riesgos y amenazas a los que están expuestos en el ciberespacio al público en general.
Las amenazas en el mundo digital son más difíciles de contener. Y con el uso de herramientas de inteligencia artificial (IA), se vuelven un reto permanente para todos los profesionales encargados de proteger la seguridad de la información. No es solamente hardware, software e implementación de marcos de ciberseguridad; tenemos que poner especial atención en las personas, quienes desafortunadamente siguen siendo el eslabón débil de la cadena.
Este hito coincide con su designación como presidente de ALAPSI para los próximos tres años. ¿Cuáles serán las principales líneas estratégicas y objetivos de esta nueva etapa?
Para el periodo 2025-2028, la mesa directiva actual ha definido como objetivos: la capacitación en la materia, incluyendo tecnologías emergentes; crear el Observatorio de Ciberseguridad; proponer políticas, normas y legislación en la materia; y ser la instancia de consulta en la materia de las organizaciones públicas y privadas.
Desde su experiencia, ¿qué sectores y tipos de organizaciones están más expuestos a las ciberamenazas en Latinoamérica? ¿Qué tendencias de ciberataques detecta?
En Latinoamérica, las organizaciones más expuestas son las pequeñas y medianas empresas de todos los sectores. Y son las más expuestas por diversos factores: no cuentan con área de sistemas como tal y les falta capacitación en temas de ciberseguridad y de tecnología, así como en la implementación de controles básicos.
Todas ellas son vulnerables a la suplantación de identidad, secuestro de datos y fraude por correo electrónico. De hecho, una de cada tres pymes sufrió un ciberataque en el último año.
¿Cómo evalúa el grado de inversión en ciberseguridad por parte de las organizaciones latinoamericanas para hacer frente a estos peligros?
Las empresas veían la ciberseguridad como una carga financiera, pero actualmente su perspectiva está cambiando. Están tomado conciencia de que las pérdidas pueden ser millonarias, no solo económicas, sino también reputacionales.
El interior de las organizaciones latinoamericanas ya empiezan a tomar la inversión en ciberseguridad como esencial para la sostenibilidad del negocio, la continuidad operativa y la protección de activos clave, tanto físicos como intangibles. Se observa un aumento en los presupuestos asignados al rubro de ciberseguridad.
En el plano regulatorio, ¿cuáles son, desde su punto de vista, los avances más destacados en América Latina y las necesidades que no están cubiertas en lo relacionado con la ciberseguridad?
Considero que la firma de varios países de Latinoamérica en la primera convención internacional para prevenir y combatir la ciberdelincuencia llevada a cabo en Hanói [Vietnam] es un gran avance en el tema regulatorio. Los países latinoamericanos están desarrollando leyes de privacidad y protección de datos en armonía con las regulaciones de la Unión Europea y se inclinan hacia un modelo de «notificación a la autoridad», siguiendo las obligaciones ya establecidas en los Estados Unidos y la propia UE.
No obstante, falta avanzar en la legislación de leyes de ciberseguridad en algunos países de la región, pues en ellos no existe una dependencia del Gobierno que se encargue de la ciberseguridad. Vamos tarde en la regulación de las nuevas tecnologías.
¿Cómo categorizaría la colaboración en ciberseguridad en Latinoamérica? ¿Qué aspectos se deberían mejorar?
Actualmente, en Latinoamérica como región, observamos más integración en las dinámicas mundiales de ciberseguridad. La mayoría de los países de la región ya forman parte y están colaborando a través de la Red de Equipos de Respuesta ante Incidentes Cibernéticos gubernamentales de los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos.
Sin embargo, en Latinoamérica se observa un crecimiento preocupante en los índices anuales de ciberataques, por lo que debemos reconocer que tenemos muchas áreas de oportunidad en la región. Hay una diferencia marcada entre los países de la región en la construcción e implementación de una política nacional en el contexto actual global de la ciberseguridad. En la legislación e implementación de leyes en la materia faltan acuerdos de colaboración en la región para hacer un frente común en contra de la ciberdelincuencia y desarrollar protocolos para atender un ciberataque que afecte a las infraestructuras críticas.
¿Qué tecnologías emergentes (IA, blockchain, computación cuántica…) marcarán el rumbo de la ciberseguridad a un corto y medio plazo?
Los desarrollos tecnológicos en áreas como blockchain, monedas digitales, inteligencia artificial, vehículos autónomos, robótica y computación cuántica ya están marcando el rumbo de las nuevas superficies de ataque.
Los ordenadores cuánticos suponen una amenaza para los algoritmos de encriptación más utilizados, como RSA y ECC, poniendo en peligro la privacidad e integridad de los datos sensibles, incluidas las transacciones financieras y la información personal.
El desarrollo y la implementación de algoritmos criptográficos resistentes a la cuántica son esenciales para mantener una comunicación segura en la era cuántica.
La capacidad de la IA para generar respuestas similares a las humanas puede explotarse para difundir información falsa.
Las campañas mejoradas con IA pueden engañar a los usuarios para que divulguen información confidencial. Además, los algoritmos de IA pueden heredar sesgos de sus datos de entrenamiento, lo que puede conducir a resultados injustos o discriminatorios.
Por estos motivos, garantizar la seguridad de los datos personales y sensibles compartidos con los modelos de IA es primordial.
El futuro de la ciberseguridad no puede depender de defensas reactivas, pues los ciberdelincuentes están aprovechando la inteligencia artificial y la automatización para innovar y sofisticarse.
Uno de los pilares estratégicos de ALAPSI es, como ha comentado, la certificación. ¿Qué importancia tienen las certificaciones de ciberseguridad para la carrera de un profesional?
Las certificaciones de ciberseguridad validan las habilidades y conocimientos de los profesionales en el desarrollo de su trabajo. No solo mejoran sus credenciales; también aumentan la confianza de las organizaciones en sus capacidades para salvaguardar la información crítica de las organizaciones.
Desde su origen, ALAPSI ha dado acompañamiento a un gran número de profesionales que eligieron desarrollarse en el campo de la ciberseguridad, logrando que consiguieran obtener su respectiva certificación.
Estamos convencidos de que, al apoyar a nuestros miembros para que continúen el camino de certificar su conocimiento y habilidades en la materia, estamos aportando en lo que nos corresponde a la mitigación y prevención de los riesgos en las organizaciones.






