Katya Lecanda Gerente de SeguridadNetflix México

Katya Lecanda (Netflix México): “Hoy las decisiones se evalúan por su impacto, solidez y coherencia, no por el género”

Katya Lecanda, gerente de Seguridad en Netflix México.

Katya Lecanda, gerente de Seguridad en Netflix México.

Con una experiencia inicial en el servicio de inteligencia mexicano, Katya Lecanda atesora un importante bagaje en el sector privado. Sobre la presencia femenina, opina que “es importante seguir abriendo espacios y consolidando el papel de las mujeres en la seguridad corporativa”. Y añade que “las mujeres aportan perspectivas complementarias; no se trata de ser mejores, sino de enriquecer el enfoque”.

¿Cómo fueron sus inicios en el ámbito de la seguridad y qué le motivó a orientar su carrera profesional hacia este sector?

Mis inicios en el ámbito de la seguridad empezaron prácticamente en la universidad. Desde muy temprano tuve claro hacia dónde quería ir, así que todos los cursos optativos que elegí estaban relacionados con seguridad nacional, terrorismo, derecho internacional y seguridad pública. No fue algo casual; cada materia tenía que ver con entender cómo se protege a un país y cómo se responden amenazas.

Al terminar la universidad, di un paso directo hacia el mundo de la seguridad al entrar al servicio de inteligencia mexicano, específicamente a la Escuela de Inteligencia para la Seguridad Nacional. Este paso fue natural porque todo lo que había estudiado apuntaba hacia ahí. La escuela me permitió aterrizar lo aprendido y entender cómo se analiza la información, se evalúan riesgos y se construyen estrategias.

El servicio de inteligencia fue también una escuela para la vida: aprendí disciplina, confidencialidad, compartimentación de la información y una fuerte ética de responsabilidad. Además, siempre he tenido una inclinación personal por proteger a los demás, lo cual influyó en mi decisión profesional. En resumen, la combinación de vocación de protección, formación académica y experiencia en inteligencia consolidó mi camino en este sector.

A lo largo de su trayectoria, ¿qué experiencias o etapas considera que han sido más decisivas para consolidar su perfil como profesional de la seguridad?

Uno de los momentos más decisivos fue pasar de la Escuela de Inteligencia a un área operativa dentro del servicio: Asuntos Internacionales. Este cambio marcó un antes y un después en cómo entendía mi rol dentro de la seguridad. Ahí comprendí el impacto real de mi trabajo: la información que generábamos influía directamente en la toma de decisiones estratégicas de alto nivel. Esto consolidó mi compromiso con la seguridad y con la institución.

Además, el trabajo en equipo cobró gran relevancia. La coordinación entre áreas y la integración de distintos puntos de vista me ayudaron a consolidar un perfil más completo no sólo como analista, sino como profesional capaz de comunicar y aportar en entornos exigentes.

La seguridad corporativa ha evolucionado notablemente en los últimos años. Desde su perspectiva, ¿cuáles han sido los cambios más relevantes que ha experimentado la profesión?

A lo largo de mi carrera, he visto cómo cada vez más mujeres profesionistas ocupan puestos directivos dentro del ámbito de la seguridad, reflejando una evolución importante hacia un sector más profesional e inclusivo. Mi transición a este ámbito ocurrió al salir del servicio de inteligencia e incorporarme a Repsol, donde formé parte de un equipo reducido en el que era la única mujer, reflejando una realidad aún presente en el sector.

Sin embargo, los cambios más evidentes los he observado en mi rol actual, donde existe una mayor presencia y, sobre todo, reconocimiento real de mujeres en posiciones directivas. Hoy las decisiones se evalúan por su impacto, solidez y coherencia, no por el género, lo que refleja una transformación importante en la cultura del sector.

Asimismo, ha evolucionado la forma de trabajar en equipo, priorizando la colaboración, la retroalimentación y los resultados por encima de jerarquías rígidas. Todo esto ha convertido a la seguridad en una función más inclusiva, estratégica y orientada a generar valor sin perder su esencia: proteger a las personas, los activos y la continuidad del negocio.

“Actualmente, la seguridad es una función más inclusiva, estratégica y orientada a generar valor sin perder su esencia: proteger a las personas, los activos y la continuidad del negocio”

Desde su experiencia, ¿qué competencias o habilidades considera fundamentales para quienes desean desarrollarse hoy en el ámbito de la seguridad corporativa?

Las competencias clave van más allá del conocimiento técnico. Destacaría cuatro bloques: habilidades blandas, capacidades analíticas, trabajo en equipo/liderazgo y experiencia.

Los soft skills son fundamentales: comunicación, inteligencia emocional y capacidad de adaptación. Es clave lograr que se valore tu criterio por su solidez y no por estereotipos. Las capacidades analíticas son la base: entender contextos, identificar riesgos y anticipar escenarios. El pensamiento crítico es esencial para cuestionar información y tomar decisiones informadas. Y el trabajo en equipo es indispensable, así como el liderazgo entendido como la capacidad de influir, asumir responsabilidad y respaldar decisiones.

Muchas de estas habilidades las desarrollé en inteligencia y luego las adapté al entorno corporativo. La técnica se aprende; lo que define a un profesional es cómo piensa, se relaciona y decide bajo presión.

¿Cómo valora la presencia de mujeres en el ámbito de la seguridad corporativa en la actualidad? ¿Cree que se han producido avances significativos?

Hoy la presencia de mujeres es muy distinta a la de mis inicios. Antes era excepcional verlas en puestos directivos; hoy hay avances claros. Espacios como este reflejan ese cambio. Además, muchas mujeres ocupan hoy roles que antes eran poco comunes, lo que demuestra mayor legitimidad basada en trabajo y resultados.

También ha sido clave la forma en que nos apoyamos entre nosotras. Construir redes de confianza y colaboración fortalece nuestra presencia en el sector. Aún hay retos, pero el avance es evidente. Lo importante es seguir abriendo espacios y consolidando nuestro papel en la seguridad corporativa.

¿Qué aportaciones diferenciales considera que pueden realizar las mujeres en los equipos de seguridad y gestión de riesgos?

Las mujeres aportan perspectivas complementarias. No se trata de ser mejores, sino de enriquecer el enfoque. La intuición y la capacidad de observación permiten identificar riesgos que no siempre son evidentes en los datos. También aportamos una fuerte orientación a la protección de las personas, incorporando el factor humano en las decisiones. La comunicación asertiva es otro diferencial clave: saber cómo transmitir mensajes críticos sin romper relaciones. Esta combinación de intuición, empatía y comunicación genera enfoques más equilibrados. Cuando estos aportes se integran, se logra una seguridad más completa y efectiva.

Para las nuevas generaciones de profesionales que desean desempeñarse en la seguridad corporativa, especialmente mujeres, ¿qué recomendaciones o reflexiones le gustaría compartir?

La seguridad es una carrera que se construye con el tiempo. Es clave aprender de la experiencia, mantener apertura a la retroalimentación y no creerse infalible. También es importante desarrollar carácter: firmeza, autoconfianza y capacidad para tomar decisiones bajo presión. Y el trabajo en equipo es fundamental. Saber colaborar, pedir ayuda y confiar en otros es tan importante como liderar.

Recomendaría rodearse de otras mujeres del sector y construir redes de apoyo basadas en la colaboración y el reconocimiento mutuo. Finalmente, reconocer el papel de los mentores y líderes que impulsan tu desarrollo es clave. Con el tiempo, todo esto construye una seguridad interna basada en la experiencia y el aprendizaje.