¿Cómo fueron sus inicios en el ámbito de la seguridad y qué le motivó a desarrollar su carrera en este sector?
En el ejercicio de mi profesión como contador público, comencé auditando una empresa de vigilancia de manera permanente. Al conocer en detalle sus procesos financieros y operativos, pude comprender el impacto tan relevante que tiene este sector en la economía y en la generación de empleo. Esto me motivó a enfocar mi carrera en este ámbito, a capacitarme y a profundizar en todos los temas que lo impactan. Fui ascendiendo hasta niveles directivos y, en compañía de un excelente talento humano, procesos y tecnología, pude desarrollar estrategias de crecimiento y sostenibilidad para mi organización, además de apoyar la comunidad profesional y trabajar a nivel gremial para avanzar hacia objetivos comunes.
Durante estos 20 años de experiencia, he sido testigo de la evolución de la industria. Hoy ya no hablamos únicamente de seguridad, sino también de gestión integral de riesgos, protección de personas, continuidad de las operaciones, ciberseguridad y resiliencia organizacional, entre otros aspectos.
Desde su perspectiva, ¿cómo ha evolucionado la presencia femenina en la seguridad en la región durante los últimos años?
Colombia ha avanzado significativamente en liderazgo femenino. Hoy se estima que cerca del 43% de los cargos de alta dirección están ocupados por mujeres y en juntas directivas la cifra ronda el 27%. Sin embargo, en el sector de la seguridad la participación sigue siendo mucho menor, incluso a nivel global, donde las mujeres representan apenas entre el 10% y 20% del talento, lo que demuestra el enorme espacio que existe para seguir impulsando su participación.
Si hablamos de personal operativo, las mujeres representan aproximadamente el 17% del personal operativo del sector de vigilancia privada, dentro de una industria que genera cerca de 370.000 empleos formales. Esta cifra refleja avances significativos frente a décadas anteriores, cuando la presencia femenina era prácticamente inexistente. Ha habido avances, pero todavía falta mucho.
¿Qué avances considera más significativos en términos de integración y reconocimiento profesional de las mujeres dentro del sector?
Uno de los avances más importantes ha sido el reconocimiento de que la seguridad moderna requiere habilidades diversas. Hoy el sector valora especialmente competencias como la gestión de crisis, la comunicación y la prevención. Muchas de estas competencias coinciden con habilidades que las mujeres han desarrollado históricamente en su vida profesional y personal, como la capacidad de observación, la comunicación efectiva y la gestión de conflictos. Estas habilidades son fundamentales en la seguridad moderna, donde la prevención y la anticipación del riesgo son tan importantes como la reacción. Hay empresas que actualmente dan prioridad a las mujeres con estas competencias para los cargos que requieran estas habilidades en su perfil.
“La presencia de mujeres en posiciones directivas impulsa la equidad y enriquece la toma de decisiones dentro de las organizaciones”
A pesar de los progresos, ¿qué desafíos siguen existiendo para lograr una mayor participación femenina en posiciones de liderazgo dentro de la seguridad?
Aunque el sector ha avanzado, aún existen desafíos importantes. El primero es la persistencia de estereotipos históricos, que han asociado la seguridad con roles predominantemente masculinos. El segundo desafío está relacionado con el acceso limitado a oportunidades de formación especializada, particularmente en áreas estratégicas como ciberseguridad, inteligencia y gestión avanzada de riesgos.
Finalmente, es necesario seguir fortaleciendo referentes de liderazgo femenino, porque la presencia de mujeres en posiciones directivas no sólo impulsa la equidad, sino que también enriquece la toma de decisiones dentro de las organizaciones.
¿Qué factores resultan determinantes para que más mujeres consoliden su carrera en este ámbito?
Considero que hay dos muy importantes. El primero es la formación profesional. La seguridad hoy es un campo multidisciplinario que combina conocimientos en diversas áreas. La gestión de riesgos, gestión de proyectos, legislación, tecnología, investigación y análisis estratégico aportan un valor significativo al sector. El segundo es la participación en redes y asociaciones profesionales, pues permiten compartir experiencias, abrir oportunidades laborales, mantenerse actualizado y conectar con expertos del sector a nivel nacional e internacional.
Desde su responsabilidad dentro de la junta directiva del Capítulo 329 Caribe Colombia de ASIS International, ¿qué iniciativas se están impulsando para promover la participación, visibilidad y desarrollo profesional de las mujeres en la seguridad?
Desde el Capítulo 329 Caribe Colombia de ASIS International estamos trabajando para fortalecer la comunidad de profesionales de seguridad en la región y promover espacios de formación, actualización y networking. A través de la comunidad Women in Security (WIS), una iniciativa global de ASIS International, buscaremos generar espacios de mentoría, networking, formación y visibilidad para mujeres que trabajan o desean ingresar al sector.
Nuestro capítulo inició actividades con mucha expectativa para las mujeres de la región y una de nuestras prioridades es impulsar iniciativas que fomenten la visibilidad del liderazgo femenino y desarrollo profesional en nuestra Costa Caribe colombiana. La iniciativa es inclusiva: aunque está enfocada en promover el liderazgo femenino, también impulsa la participación de hombres aliados que apoyan la equidad de género en la profesión.
Personalmente, he observado un profundo respeto y reconocimiento por parte de los profesionales hombres de ASIS hacia esta comunidad. La meta es ampliar ese apoyo, hacer más visible la labor de las mujeres y fortalecer los lazos de cooperación profesional.






