En los últimos años se ha hablado mucho de diversidad e inclusión en la seguridad privada. Desde su perspectiva, ¿qué avances reales se han logrado en la integración de la mujer dentro del sector?
Más allá del discurso, el avance ha estado en acciones concretas que las empresas agremiadas a FedeSeguridad han venido implementando. Hoy existe un propósito claro de fortalecer la participación femenina en todos los niveles, desde cargos operativos hasta posiciones de liderazgo. Se ha trabajado en generar conciencia interna sobre diversidad, equidad e inclusión, especialmente en los niveles directivos, entendiendo que todos podemos tener sesgos, incluso sin notarlo, y que la equidad se construye con decisiones reales en los procesos de selección, promoción y desarrollo del talento.
También se han fortalecido prácticas de reclutamiento más transparentes, con requisitos claros y socializados desde el inicio, lo que facilita que más mujeres se postulen y compitan en igualdad de condiciones. Esto ha ido acompañado de programas de capacitación y sensibilización al interior de las compañías para que la integración no sea solo una cifra, sino una transformación cultural.
Además, muchas empresas del sector han vinculado estas estrategias a su enfoque de sostenibilidad, promoviendo oportunidades laborales de calidad en distintas regiones del país, contribuyendo a la generación de empleo formal y al desarrollo económico de las comunidades donde operan. La inclusión, en ese sentido, se aborda como una apuesta por talento diverso, crecimiento empresarial y mayor impacto social.
No ha sido un cambio en que el sector sea más abierto; hoy en día, las mujeres están más dispuestas a trabajar en este sector. El interés de las nuevas generaciones ha cambiado porque ven los índices del salario altos.
En la actualidad, ¿qué roles están desempeñando las mujeres en el sector de la seguridad privada?
Hoy en día, hay mujeres en todos los roles y a lo largo de toda la cadena de valor de la seguridad privada. Están en áreas administrativas, en centros de monitoreo y control, en supervisión, en coordinación operativa y también en cargos directivos, con una participación creciente en roles estratégicos de toma de decisiones. En el sector hay cerca de 67.000 mujeres, lo que representa el 18,4% del total de trabajadores. En las empresas de FedeSeguridad, en promedio el 26% del personal contratado son mujeres.
Por áreas, en cargos administrativos las mujeres representan el 46% y en áreas operativas su participación es del 24%, lo que muestra avances y, al mismo tiempo, oportunidades para seguir ampliando su presencia en el componente operativo.
Además, en algunos servicios su participación es especialmente valiosa por el tipo de usuario y el contexto. Por ejemplo, en esquemas de protección para mujeres o menores de edad, o en entornos como colegios, en ocasiones se priorizan equipos con presencia femenina no sólo por capacidades técnicas, sino por habilidades de manejo, comunicación y confianza que son clave para la prestación del servicio.
“Un aplauso y reconocimiento para todas las mujeres que, con carácter y responsabilidad, están abriendo camino y demostrando que el talento y las capacidades no tienen género”
¿Qué barreras o desafíos considera que aún persisten para lograr una mayor representación femenina en el sector, sobre todo en puestos de liderazgo?
En las ciudades principales se nota un avance mayor y un ambiente más equilibrado, con más apertura a que las mujeres ocupen distintos roles y crezcan dentro de las compañías. En otras regiones del país, donde todavía pesan más ciertas miradas culturales y hay entornos más tradicionales, persisten sesgos que terminan afectando la participación femenina, sobre todo en cargos operativos y de liderazgo.
Siempre van a existir sesgos, incluso en equipos que se consideran abiertos y objetivos. Son esos momentos pequeños en los que creemos estar actuando con imparcialidad, pero terminamos repitiendo hábitos y expectativas que, con el tiempo, afectan a las oportunidades de unas personas frente a otras. Pasa, por ejemplo, cuando se da por hecho que una mujer no va a querer o no va a poder asumir cierta tarea porque “es muy pesada”, cuando en reuniones se les corta más la palabra o se les escucha menos, o cuando se celebra de forma desproporcionada que un hombre cumpla responsabilidades del hogar, como si fuera algo fuera de lo normal.
En un sector que por años se entendió desde códigos muy masculinos, esos sesgos pueden influir en quién gana visibilidad y quién recibe oportunidades. La buena noticia es que, aunque los sesgos no siempre son evidentes, se pueden ajustar. El primer paso es reconocerlos y trabajar con reglas más claras para evaluar, promover y desarrollar talento para que el liderazgo se determine por competencias y resultados, no por estereotipos.
Por lo que respecta al trabajo que realizan las asociaciones profesionales, ¿qué iniciativas están contribuyendo a impulsar el desarrollo, la formación y la visibilidad de las mujeres en el sector?
En FedeSeguridad, más que por una política, hoy nuestro equipo está conformado por mujeres como resultado de las capacidades y perfiles que se han ido sumando, y eso también nos ha permitido darle un enfoque muy práctico a este tema.
El año pasado realizamos un curso sobre atracción y retención de talento en el sector, en el que se compartieron buenas prácticas relacionadas con la contratación de hombres y mujeres. Las mismas empresas expusieron las estrategias que han adoptado para garantizar procesos más equitativos y una remuneración en igualdad de condiciones. Este intercambio ha sido muy valioso, porque permite aprender de experiencias reales y replicar modelos que ya están funcionando.
Además, hemos generado espacios de conversación y reconocimiento donde las empresas presentan sus avances en desarrollo profesional, buenas prácticas en reclutamiento y promoción, así como experiencias exitosas de mujeres en cargos operativos y directivos. Esto contribuye a que el sector aprenda de sí mismo y fortalezca la visibilidad de referentes femeninos.
También hemos venido consolidando una estrategia orientada a promover y visibilizar las buenas prácticas empresariales en materia de diversidad e inclusión, impulsando la difusión de iniciativas en sostenibilidad y gestión del talento que integran la participación femenina como parte de la estrategia empresarial y vinculándola al crecimiento organizacional y al desarrollo del sector.
“La capacitación, la formación y la profesionalización permiten que más mujeres crezcan, asuman roles de liderazgo y se consoliden en todos los niveles del sector”
Mirando hacia el futuro, ¿en qué ámbitos o especialidades cree que las mujeres tendrán un mayor protagonismo dentro de la seguridad privada en Colombia?
Las empresas de FedeSeguridad tienen el compromiso de seguir fortaleciendo las iniciativas de igualdad que ya se han implementado, asegurando que las medidas que han demostrado ser efectivas continúen impulsando el desarrollo del talento femenino y lleguen a más niveles de la organización. Cada vez vemos más mujeres asumiendo nuevos retos y demostrando, con resultados, que tienen todas las capacidades para crecer dentro del sector. Existe una gran oportunidad en los trabajos operativos que muchas veces se perciben como labores exclusivamente de fuerza, cuando en realidad requieren capacitación y formación, y representan la cara visible de comercios, instituciones y espacios públicos y privados. Ahí se requiere criterio, vocación de servicio, manejo de situaciones y competencias que serán cada vez más valoradas.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, ¿qué mensaje le gustaría trasladar tanto a las mujeres que ya forman parte del sector como a aquellas que están considerando desarrollarse profesionalmente en él?
Este es un sector que ofrece estabilidad. A muchas mujeres les da miedo entrar porque sienten que “eso no es para mí”, pero la realidad es que aquí hay formalidad y reglas claras. Además, por la naturaleza del servicio, se reconocen recargos, horas extra, dominicales y festivos, y eso hace que en muchos casos el ingreso mensual termine siendo superior al salario mínimo.
A las mujeres que ya hacen parte del sector, mi reconocimiento, porque además de cumplir múltiples responsabilidades en el hogar –cuidar, enseñar, organizar y sostener a sus familias–, también asumen con profesionalismo un trabajo exigente y duro, donde toca dejar al marido, que contribuye a la tranquilidad de todos los colombianos.
A quienes están considerando desarrollarse en la industria, la seguridad privada es una opción profesional con formación, estabilidad y oportunidades de crecimiento. No es un trabajo definido por la fuerza, sino por la preparación, la disciplina y el compromiso. Un aplauso y reconocimiento para todas las mujeres que, con carácter y responsabilidad, están abriendo camino y demostrando que el talento y las capacidades no tienen género.
Para finalizar, ¿le gustaría añadir alguna reflexión o comentario sobre el presente y el futuro de la participación femenina en el sector de la vigilancia y la seguridad privada en Colombia?
Este es un sector en constante evolución, cada vez se incorporan más tecnologías y nuevas formas de prestar el servicio, lo que exige una mayor complementariedad entre la seguridad física y la tecnología. Por eso, la invitación para las mujeres que ya están o que quieren entrar es a mantenerse vigentes, capacitarse y prepararse de manera continua.
Lo que más impulsa la transformación de cualquier sector es la educación, entonces la apuesta debe seguir siendo la capacitación, la formación y la profesionalización. Eso abre oportunidades, fortalece el reconocimiento del trabajo y permite que más mujeres crezcan, asuman roles de liderazgo y se consoliden en todos los niveles del sector.






