Usted cuenta con una experiencia muy amplia en inteligencia y seguridad, tanto en el sector público como en el privado. ¿Cómo ha influido esa trayectoria público-privada en la manera en que lidera actualmente un área de Seguridad Corporativa? ¿Qué valor añadido aporta ese bagaje a la seguridad empresarial?
En el sector público aprendí la importancia de la planificación estratégica, la disciplina y el manejo de información sensible. Participar en proyectos de seguridad pública me enseñó a anticipar amenazas emergentes y a desarrollar una visión de 360 grados del entorno de riesgo.
Comprendí que no basta con reaccionar a los incidentes; es crucial establecer sistemas de inteligencia estratégica que detecten amenazas antes de que se materialicen y permitan garantizar la continuidad de las operaciones. Esta mentalidad proactiva proviene del trabajo en seguridad pública, donde enfrenté riesgos complejos a gran escala y entendí cómo contextualizar amenazas en escenarios conflictivos para proteger infraestructura crítica y población. En resumen, mi paso por el sector público me inculcó un enfoque preventivo, analítico y prospectivo, basado en protocolos rigurosos y coordinación interinstitucional.
Desde su experiencia, ¿cómo contribuyen los departamentos de Seguridad Corporativa al fortalecimiento de las infraestructuras críticas que contribuyen a prestar servicios esenciales relacionados con la generación y suministro de energía o agua potable?
Los departamentos de Seguridad Corporativa son un pilar estratégico para la resiliencia de México. En sectores como energía y agua, sus departamentos protegen infraestructuras críticas mediante inteligencia, ciberseguridad, coordinación con autoridades y construcción de confianza social. No se trata sólo de vigilar, sino de anticipar riesgos y garantizar la continuidad de servicios esenciales. En el entorno complejo de México, invertir en seguridad corporativa es invertir en la continuidad del negocio, estabilidad nacional y en la vida cotidiana de millones de personas.
Con el Mundial de Fútbol 2026 en México a la vista, ¿qué relevancia tienen los servicios esenciales como la energía o el agua para garantizar que un evento de tal magnitud se desarrolle de manera segura y sin interrupciones?
La energía y el agua son la columna vertebral invisible del Mundial 2026. En el caso de la energía, hablamos de asegurar la iluminación de estadios, pantallas, transmisiones globales y la operación de sistemas de movilidad y centros de datos. Una falla eléctrica en plena competencia tendría consecuencias no sólo técnicas, sino también reputacionales para México. En cuanto al agua, su papel es igual de crítico: desde garantizar el suministro hasta evitar crisis sanitarias en ciudades sede que recibirán a miles de visitantes. La continuidad de estos servicios esenciales es, en sí misma, una medida de seguridad.
Por ello, se requiere un enfoque de resiliencia integral: sistemas de respaldo, planes de contingencia, protección física y cibernética de la infraestructura crítica, así como coordinación entre autoridades, empresas y comunidades. No se trata únicamente de mantener operativos los estadios, sino de proyectar al mundo la capacidad de México para gestionar con excelencia un evento global. Invertir desde ahora en su protección es una responsabilidad estratégica que trasciende el deporte y refuerza la credibilidad del país ante millones de espectadores, es un tema de seguridad nacional.
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Encontrarás la entrevista completa a Patricia Pamela Ríos Luna, directora de Seguridad Corporativa en Gemex, en el número 32 de la revista ‘Segurilatam’. ¡Accede a nuestro Kiosko Pro






