En los últimos años se ha hablado mucho de diversidad e inclusión en la seguridad privada. Desde su perspectiva, ¿qué avances reales se han logrado en la integración de la mujer dentro del sector?
Se tienen avances, aunque todavía son insuficientes. Hoy, dentro del sector de la seguridad privada existe una mayor conciencia sobre la importancia de la diversidad como elemento operativo estratégico. Ha crecido la contratación de mujeres en distintos niveles operativos y administrativos; además, cada vez es más frecuente verlas en áreas que antes estaban reservadas a personal masculino.
Asimismo, con el apoyo del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación en la Ciudad de México (COPRED), algunas empresas han incorporado políticas de igualdad y no discriminación, así como protocolos muy estrictos contra el acoso. Se cuenta con programas de desarrollo profesional con enfoque de género, de derechos humanos y no discriminación. Hay que puntualizar que es un camino cultural gradual, y muchas personas no están con los conocimientos adecuados para manejar estos cambios dentro de las organizaciones.
En la actualidad, ¿qué roles están desempeñando las mujeres en el sector de la seguridad privada?
Prácticamente, las mujeres participan en todos los ámbitos de la industria de la seguridad privada en México y puedo decir que también a nivel Latam. En áreas operativas, encuentras a mujeres desempeñando puestos relevantes, así como de oficiales de seguridad (guardias), jefes de turno, supervisoras, monitoristas en centros de control y personal de seguridad especializado.
En el ámbito corporativo, ocupan posiciones en recursos humanos, cumplimiento normativo, inteligencia, análisis de riesgos, investigación, seguridad patrimonial y protección ejecutiva. También hay presencia femenina en consultoría estratégica y dirección de proyectos. Aunque la proporción aún es menor en puestos directivos y en áreas de alta especialización técnica, la tendencia es creciente y sostenida. Y en las asociaciones, la mayoría de las direcciones generales son dirigidas por mujeres.
¿Qué barreras o desafíos considera que aún persisten para lograr una mayor representación femenina en el sector, sobre todo en puestos de liderazgo?
En su mayoría, las barreras con las que se encuentran las mujeres en el sector de la seguridad privada son culturales y estructurales por falta de desarrollo profesional. Por un lado, la actividad de seguridad pública y privada sigue asociada al género masculino, especialmente en posiciones operativas o de mando. Por otro, existen desafíos vinculados a la conciliación laboral y familiar que afectan de manera desproporcionada a las mujeres, sobre todo en un sector con horarios extendidos y turnos rotativos, por su condición de madres de familia.
En cuanto al liderazgo, uno de los principales retos es romper los estigmas de acceso a redes de influencia, siempre dominadas por hombres. He de reconocer también que, como tal, no existe un modelo de liderazgo femenino visible, lo que puede limitar las aspiraciones de mujeres con determinadas trayectorias profesionales.
Superar obstáculos requiere pasión, entrega, compromiso… Pero, además, políticas de promoción interna y evaluación objetiva en temas como desempeño o cultura organizacional basada en el mérito profesional y no de género.
Por lo que respecta al trabajo que realizan las asociaciones profesionales, ¿qué iniciativas están contribuyendo a impulsar el desarrollo, la formación y la visibilidad de las mujeres en el sector?
Las asociaciones profesionales del sector de seguridad privada han tenido un papel clave en el desarrollo, visibilidad y formación de mujeres líderes. Entre las iniciativas más relevantes se encuentran los foros y paneles con participación femenina destacada y las redes de apoyo que conectan a mujeres con trayectoria consolidada con nuevas generaciones.
Hemos realizado cursos frecuentemente en AMESP con el COPRED para promover la profesionalización de personas en materia de prevención y eliminación de la discriminación en espacios públicos y dentro de las empresas que conforman nuestra asociación.
Algunas asociaciones han creado comités enfocados en liderazgo femenino, lo que permite articular esfuerzos y proponer recomendaciones concretas al sector. Estas acciones no sólo benefician a las mujeres, sino que fortalecen la profesionalización de toda la industria. Creo que nos falta promover espacios de diálogo sobre liderazgo inclusivo, equidad salarial y buenas prácticas empresariales de mujeres.
“En México, dentro del sector de la seguridad privada existe una mayor conciencia sobre la importancia de la diversidad como elemento operativo estratégico”
Mirando hacia el futuro, ¿en qué ámbitos o especialidades cree que las mujeres tendrán un mayor protagonismo dentro de la seguridad privada en México?
Sin especular, y por lo que se ha visto a lo largo de estos últimos años, el crecimiento será en áreas tecnológicas, análisis de data y riesgos, ciberseguridad, inteligencia, investigación y gestión integral de riesgos.
¿Por qué en estos rubros? Porque creo que es en los escenarios de alta responsabilidad, especialización, pensamiento estratégico y capacidad analítica donde las mujeres tienen mejor cabida para competir profesionalmente, algo que se visualiza actualmente de forma notable. Hoy tenemos grandes profesionales mujeres en asuntos jurídico-normativos, además de expertas en gobernanza corporativa, seguridad patrimonial, talento corporativo, manejo de crisis…
En el ámbito operativo, también se observará un incremento en posiciones de supervisión y coordinación por la demanda de servicios y la necesidad de contar con profesionales más competentes, responsables, transparentes y con mucha pasión.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, ¿qué mensaje le gustaría trasladar tanto a las mujeres que ya forman parte del sector como a aquellas que están considerando desarrollarse profesionalmente en él?
A las mujeres que ya forman parte de la industria de la seguridad privada, me encantaría decirle a cada una de ellas que no se necesita el reconocimiento para llegar a donde has llegado, pero sí apoyo en el aliento para continuar con entrega y pasión en este maravilloso sector.
Mi mensaje sería: las mujeres pueden ser lo que quieran y como quieran, mientras se profesionalicen en su trabajo, para transformar la percepción que tienen de nosotras como profesionales ante el mundo y entregar una seguridad privada de mejor calidad. Nunca hay que olvidar que nuestros logros serán una puerta para que otra mujer se integre a este sector.
A quienes están considerando desarrollarse en este ámbito, les diría que la preparación, la ética y la constancia son los mejores aliados que podemos tener para construir una vida en este sector de la seguridad en México. No se trata sólo de ocupar espacios, sino de influir con profesionalismo y acciones eficientes para llegar a tener una mejor industria.
Para finalizar, ¿desea añadir alguna reflexión o comentario sobre el presente y el futuro de la participación femenina en el sector de la seguridad privada en México?
El presente es claro. Las mujeres ya llegamos a esta industria y dejamos claro lo que tenemos, lo que somos y lo profesionales que podemos ser, que estamos porque somos las mejores para ese puesto. Que nuestra participación femenina no es de cuota, sino de ventaja competitiva para cualquier empresa. La diversidad fortalece la toma de decisiones, pero, sobre todo, crea una cultura organizacional igualitaria ante los ojos de nuestra comunidad.
El reto ahora es consolidar estructuras, unidad entre mujeres, dejar la competencia para otros. La mujer y el hombre han convivido a lo largo de la historia de la humanidad. ¿Por qué no también en esta industria que se encuentra en el ciclo de vida de las personas? Hoy, la mujer es parte esencial del sector y no una excepción.






