Walter José Saavedra Troncoso PresidenteEmpresas Colombianas de Seguridad (ECOS)

Walter José Saavedra Troncoso (ECOS): “Colombia tiene la fortuna de contar con verdaderos profesionales de la seguridad privada”

Walter José Saavedra Troncoso, presidente de Empresas Colombianas de Seguridad (ECOS)

Walter José Saavedra Troncoso, presidente de Empresas Colombianas de Seguridad (ECOS).

Con motivo de la celebración del Día Nacional de la Seguridad Privada en Colombia, Walter José Saavedra Troncoso comparte la visión de ECOS sobre la actualidad del sector y los principales retos que afronta.

Cada 26 de noviembre se celebra el Día Nacional de la Seguridad Privada en Colombia. ¿Qué representa esta conmemoración para el sector y cómo contribuye a visibilizar su labor en el país?

El Día Nacional del Guarda es una fecha profundamente significativa para quienes hacemos parte del sector de la seguridad privada. Representa un reconocimiento a los hombres y mujeres que son el verdadero pilar de nuestra actividad: los guardas de seguridad. Ellos son quienes, con disciplina, compromiso y sentido del deber, hacen posible que cada contrato se ejecute con excelencia y que la confianza depositada por nuestros clientes se traduzca en resultados concretos.

Es un oficio que merece ser reivindicado, porque en muchas ocasiones la sociedad no dimensiona su importancia ni el nivel de exigencia que implica. Ser guarda de seguridad privada requiere una combinación de fortaleza física, estabilidad emocional, preparación técnica y valentía, ya que se enfrenta a riesgos considerables en el ejercicio de su labor. Colombia tiene la fortuna de contar con verdaderos profesionales de la seguridad, formados con rigor y con un profundo sentido de servicio.

Por eso esta conmemoración trasciende lo simbólico: es una oportunidad para visibilizar, dignificar y agradecer la labor de miles de personas que contribuyen silenciosamente al funcionamiento seguro del país. Detrás de cada empresa, institución o infraestructura protegida hay un guarda que cumple una misión esencial para el orden, la convivencia y la estabilidad nacional.

En los últimos años, bajo su punto de vista, ¿qué avances destacados se han registrado en el ámbito de la seguridad privada en Colombia?

En los últimos años, nuestro sector ha experimentado avances muy importantes en diferentes frentes. Sin embargo, considero que el más trascendental ha sido el progreso en materia laboral para nuestros colaboradores. El Estado colombiano ha impulsado políticas y normativas que han contribuido a mejorar las condiciones laborales, el bienestar y la calidad de vida de quienes trabajan en la vigilancia y la seguridad privada. Esto es fundamental, porque detrás de cada servicio eficiente y confiable hay un ser humano que merece estabilidad, reconocimiento y oportunidades de desarrollo.

También hemos avanzado significativamente en el campo de la formación y capacitación. Hoy en día contamos con guardas mucho más preparados, con mejores competencias técnicas y humanas, capaces de asumir responsabilidades complejas y adaptarse a entornos de riesgo cada vez más exigentes. La profesionalización del talento humano ha elevado notablemente el estándar de calidad del servicio.

Por último, los avances tecnológicos han marcado una transformación evidente. La integración entre la tecnología y el capital humano ha potenciado los resultados operativos, permitiendo sistemas de vigilancia más eficientes, procesos más controlados y una respuesta más ágil ante incidentes. La combinación de personas y tecnología es, sin duda, el camino hacia una seguridad más moderna, preventiva y estratégica.

A corto y medio plazo, ¿cuáles considera que son los tres principales retos que afronta el sector de la seguridad privada en Colombia?

Desde mi perspectiva, los retos que enfrentará el sector en los próximos años son tan exigentes como determinantes para su sostenibilidad. En primer lugar, uno de los desafíos más relevantes es el costo de los servicios de vigilancia y seguridad privada. Como consecuencia natural del mejoramiento en las condiciones laborales, algo que valoramos profundamente, los costos operativos han venido aumentando. Esto genera barreras para muchos usuarios que requieren servicios de seguridad de calidad, pero que encuentran cada vez más difícil acceder a ellos. Será fundamental buscar un equilibrio entre la justa remuneración de nuestros colaboradores y la competitividad económica de las empresas del sector.

El segundo reto está relacionado con el exceso de proteccionismo laboral. Si bien todos coincidimos en la importancia de garantizar condiciones dignas para los trabajadores, una sobrecarga de obligaciones o beneficios que no guarden proporción con la realidad empresarial puede terminar afectando la estabilidad financiera de las compañías. En últimas, eso también repercute en el empleo y en la calidad del servicio, por lo que es necesario encontrar un punto de equilibrio que beneficie a ambas partes.

Y en tercer lugar, enfrentamos el reto constante de los altos niveles de inseguridad en el país y las nuevas modalidades delictivas. La delincuencia evoluciona rápidamente y el sector de la seguridad privada debe mantenerse a la vanguardia para anticiparse y responder de forma eficaz. Afortunadamente, contamos con la capacidad, la experiencia y el compromiso necesarios para adaptarnos a estos cambios y seguir siendo un aliado estratégico en la protección de la ciudadanía, las empresas y la infraestructura nacional.

una mujer guarda de seguridad comprueba la documentación de un visitante en un control de acceso
“Detrás de cada empresa, institución o infraestructura protegida hay un guarda que cumple una misión esencial para el orden, la convivencia y la estabilidad nacional”, señala Walter José Saavedra Troncoso, presidente de Empresas Colombianas de Seguridad (ECOS).

¿Cómo valora la relación del sector con la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada? ¿Qué aspectos cree que podrían fortalecerse?

La Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada cumple un papel determinante en el desarrollo y la regulación de nuestro sector. Es importante recordar que esta entidad fue creada por iniciativa de los mismos empresarios de la seguridad privada con la visión de establecer un organismo técnico y sólido que velara por la correcta prestación del servicio y la profesionalización de la industria.

Sin embargo, en la práctica, la falta de recursos y de continuidad administrativa ha limitado significativamente su capacidad de gestión. En los últimos años hemos visto pasar numerosos superintendentes en períodos relativamente cortos, lo que ha dificultado la consolidación de proyectos estructurales. A pesar de las buenas intenciones de muchos de ellos, la escasez de recursos humanos, técnicos y presupuestales impide que la entidad cumpla plenamente con sus funciones.

Esta situación termina afectando a todos: a las empresas, que enfrentan trámites más lentos y procesos poco claros; a los guardas, que requieren respaldo institucional; y a los usuarios, que dependen de un servicio bien regulado y supervisado.

Por ello, considero que ha llegado el momento de que el Gobierno fortalezca de manera decidida a la Superintendencia, dotándola de los recursos y la estabilidad necesarios para ejercer su rol de forma efectiva. Una entidad sólida, moderna y bien respaldada será siempre una aliada estratégica para el desarrollo ordenado, competitivo y sostenible de la seguridad privada en Colombia.

En un contexto en el que los servicios esenciales (agua, comunicaciones, energía, salud, transporte, etc.) han ganado protagonismo, ¿qué papel juega hoy la seguridad privada en la protección de las infraestructuras críticas de Colombia?

El papel de las empresas de vigilancia y seguridad privada en la protección de las infraestructuras críticas del país es fundamental. Estas infraestructuras, sobre las que descansa gran parte del funcionamiento económico, social y operativo de Colombia, sólo pueden desarrollarse y operar de manera efectiva si cuentan con condiciones adecuadas de seguridad.

En un país que aún enfrenta desafíos derivados del conflicto y de altos niveles de inseguridad, la presencia y el trabajo profesional de la seguridad privada resultan indispensables. Nuestra labor garantiza la continuidad de servicios esenciales y protege sectores estratégicos que sostienen el desarrollo nacional.

Podemos decir, con convicción, que la seguridad privada son los rieles sobre los cuales transita el tren de la economía y del desarrollo del país. Sin esos rieles, el avance sería incierto. Estamos presentes en prácticamente todas las industrias —energía, transporte, comunicaciones, salud, infraestructura pública y privada— aportando estabilidad y confianza para que cada una funcione adecuadamente.

Hoy las empresas del sector estamos listas, preparadas y a la altura de esta enorme responsabilidad. Contamos con personal capacitado, con tecnología de punta y con una vocación de servicio que nos impulsa a seguir contribuyendo al progreso y la seguridad de Colombia.