José Luis Calderón González, director de NOLETAL.
José Luis Calderón González Director Eximco y NOLETAL

México 2026: la seguridad del Mundial empieza en la protección de infraestructuras críticas

Artículo de José Luis Calderón González, director de Eximco y NOLETAL, sobre la importancia de proteger las infraestructuras críticas para garantizar que el Mundial de Fútbol 2026 se desarrolle con normalidad en México.

una lupa sobre el mapa de México

La Copa Mundial de la FIFA 2026 confronta a México con un reto histórico: garantizar que la red de infraestructuras críticas que sostiene la vida moderna funcione sin interrupciones en un contexto de amenazas híbridas. Energía, telecomunicaciones, transporte, aeropuertos, hospitales, sistemas de agua y cadenas de suministro estarán sometidas a una presión sin precedentes. No basta con custodiar estadios ni reforzar la vigilancia en calles; la verdadera prueba será proteger los sistemas invisibles que harán posible la celebración.

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La pregunta estratégica es inevitable: ¿están nuestras infraestructuras críticas, y los cuerpos encargados de su defensa, preparadas para sostener un evento global bajo el escrutinio de millones de personas?

Sistema interdependiente

Las infraestructuras críticas no son activos aislados, sino un sistema interdependiente. Una falla en un eslabón puede desencadenar consecuencias en cascada. La energía alimenta las telecomunicaciones; estas sostienen el transporte y la banca; de su operación dependen hospitales, hoteles y servicios básicos.

En México hemos visto cómo eventos puntuales adquieren proporciones sistémicas. El apagón de diciembre de 2020 dejó sin electricidad a más de 10 millones de usuarios en 12 estados; las saturaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) han provocado cancelaciones y caos logístico en rutas internacionales; y los incidentes recurrentes en el metro han puesto en riesgo la movilidad. Estos episodios muestran que la resiliencia no puede asumirse, debe construirse deliberadamente.

Los marcos internacionales ofrecen referencia. En EEUU, el National Infrastructure Protection Plan (NIPP) y las guías de la CISA establecen metodologías sectoriales y cooperación público-privada; en paralelo, el NIST Cybersecurity Framework organiza la gestión de riesgos digitales. En Europa, la Directiva sobre Resiliencia de Entidades Críticas (CER) amplió el alcance de la Directiva 2008/114/CE, exigiendo evaluaciones de riesgo y medidas obligatorias en transporte y energía. Estos marcos coinciden en tres puntos: identificación clara de activos críticos, redundancias funcionales y protocolos de continuidad operativa. México carece aún de un plan nacional actualizado en esta línea; el Mundial puede y debe ser el catalizador.

Amenazas híbridas

El torneo se desarrollará en un escenario de alta complejidad. El crimen organizado conserva capacidad de impacto territorial, con control sobre corredores logísticos y energéticos en distintas regiones. La migración masiva y las fronteras porosas incrementan la presión sobre ciudades sede. Los ciberataques contra banca, telecomunicaciones y boletaje digital son una amenaza real y creciente.

A ello se suma la posibilidad de disturbios sociales. Y aunque el terrorismo internacional no ha tenido presencia relevante en México, un evento global multiplica el atractivo de ataques de alto impacto simbólico. La seguridad exige prepararse para un espectro completo de riesgos físicos, digitales, sociales y reputacionales.

El éxito de México en 2026 no se medirá únicamente por lo que ocurra en los estadios, sino por la resiliencia del sistema nacional que los sostiene

Capacidades y retos

México dispone de instituciones con experiencia probada. Las fuerzas armadas han conducido despliegues masivos; la Guardia Nacional cuenta con presencia territorial amplia; y el sector privado de seguridad suma miles de elementos capacitados. Sin embargo, el desafío no está en el volumen de efectivos, sino en la calidad de su doctrina y la coordinación interinstitucional.

El uso de la fuerza requiere estandarización bajo principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad. La Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza lo establece, pero su aplicación en campo sigue siendo desigual. La reforma de 2025 a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos abre un espacio claro para el empleo de dispositivos menos letales de proyección a distancia con energía cinética por debajo de los 140 julios.

Esta incorporación es estratégica: no podemos exponer a oficiales ni a corporaciones al riesgo de escalar incidentes con pólvora bajo escrutinio internacional. La pólvora ha demostrado su eficacia destructiva por más de un milenio, pero no es la solución más prudente en un estadio lleno ni en un aeropuerto bajo tensión. Nuevas tecnologías ofrecen alternativas más seguras y legítimas.

Arquitectura de protección

La protección de infraestructuras críticas debe concebirse como una arquitectura integral. En aeropuertos y hubs aéreos, la estrategia requiere perímetros inteligentes con barreras físicas reforzadas, cámaras inteligentes y sensores de intrusión enlazados a centros de comando y control (C2). En el transporte masivo, particularmente el metro de la Ciudad de México y  trenes  interurbanos, la resiliencia exige redundancias energéticas, planes de evacuación y protocolos automáticos de gestión de multitudes. En estadios y áreas adyacentes, los accesos deben diseñarse para minimizar puntos ciegos y garantizar canales de evacuación probados en simulacros reales.

Estas medidas deben proyectarse con criterio de interdependencia: un apagón eléctrico afecta en minutos a telecomunicaciones, transporte y sistemas médicos de emergencia. La seguridad del Mundial no se asegura protegiendo activos aislados, sino gestionando el sistema como un todo interconectado.

Cooperación trinacional y ciberresiliencia

La singularidad del Mundial 2026 es su carácter trinacional. La interoperabilidad de México con el Homeland Security en EEUU, Public Safety Canada y estructuras como NORAD es indispensable. Intercambio de inteligencia, ejercicios conjuntos de resiliencia cibernética y acuerdos de continuidad logística en aeropuertos y fronteras son medidas que deberían estar consolidadas antes del evento.

La ciberseguridad debe recibir el mismo rigor que la protección física. Sistemas de boletaje, plataformas de transmisión y operadores financieros deben contar con redundancias, equipos de respuesta inmediata y mecanismos de información compartida sobre amenazas. En 2018, Rusia logró contener miles de intentos de ciberataques durante el Mundial gracias a esta combinación de cooperación y redundancia tecnológica; México debe replicar esa lección.

El factor tiempo

El torneo inicia el 11 de junio de 2026. Las acciones de preparación deben dividirse entre medidas inmediatas, como redundancias críticas en energía y telecomunicaciones, simulacros intersectoriales y protocolos de uso proporcional, y una agenda de consolidación a mediano plazo que institucionalice las mejoras. Cada semana sin avances representa un margen reducido para ensayar, corregir y coordinar.