Joselino del Valle Serrano Martínez, especialista en Seguridad Ciudadana.
Joselino del Valle Serrano Martínez Especialista Seguridad Ciudadana

Consideraciones sobre la seguridad en el sector ‘retail’

En este artículo técnico, Joselino del Valle Serrano Martínez advierte sobre los riesgos a los que se enfrenta el sector del ‘retail’ y detalla qué se debe tener en cuenta al diseñar un plan de seguridad.

un hombre roba un bote de comida en un supermercado

El retail, venta al detalle o comercio minorista, es un sector económico que engloba a las empresas especializadas en la comercialización masiva de productos o servicios uniformes a grandes cantidades de clientes. Es el sector industrial que entrega productos al consumidor final. La razón para involucrar a mayoristas y minoristas en un mismo sector fue una consecuencia de la gran cantidad de problemas y soluciones comunes que tienen ambos sectores por la masificación y diversidad tanto de sus productos como de sus clientes (Alberto Martínez Mora, 2018).

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Asimismo, la fuente fija que puede definirse hoy en día desde el punto de vista de la solución concreta que ofrece a su comprador. Las cadenas de tiendas que no han modificado su modelo de negocio y no se han adaptado a este nuevo ecosistema que incluye el mundo digital, son las que se encuentran cerrando sus puertas y siendo reemplazadas por las nuevas cadenas que sí han podido evolucionar e incorporar estos nuevos escenarios (Economipedia, 2025).

Cadena de distribución del ‘retail’

Básicamente, la cadena de distribución del retail está conformada por cuatros actores para asegurar que este proceso se realice exitosamente. Ellos son:

  • Fabricante: produce los bienes con la ayuda de máquinas, materias primas y mano de obra calificada.
  • Mayorista: compra todos los productos terminados y los vende a minoristas en grandes cantidades.
  • Retailer: expone y comercializa los productos en pequeñas cantidades a un consumidor final.
  • Consumidor: compra los productos para su uso y satisfacción de necesidades.

A este tenor, la fuente (Tiendanube, 2025) establece que el objetivo fundamental de este proceso es la venta al consumidor final. Sin embargo, hay otros rasgos que es importante destacar:

  • La repetición de ventas es un punto fundamental, porque se comercializan productos de pequeño o mediano volumen. Con esto, los consumidores están más propensos a regresar a las plataformas digitales para comprar más.
  • Las campañas de marketing siempre estarán dirigidas al cliente final. Se busca llamar la atención de esos usuarios, ya que luego serán ellos quienes conviertan y aumenten el porcentaje de venta en las marcas.
  • La compra de grandes cantidades y ventas al detalle. Muchos retailers compran masivamente a los mayoristas para ofrecer precios más bajos.
  • La logística bien coordinada permitirá el éxito del ciclo de compra de los clientes y ayudará a fidelizarlos. Si el proceso de entrega a domicilio sufre un percance, la experiencia de compra y relación con la marca se daña.
  • Los retailers apuestan por las marcas blancas para garantizar el éxito de sus procesos; es decir, marcas que son ofrecidas con el logo del establecimiento.

Pérdidas en el sector ‘retail’

Ahora bien, en relación a las pérdidas en este sector, es destacado que existen dos tipos de pérdida en el sector retail:

  • La conocida, es decir, cualquier pérdida detectada, registrada y contabilizada.
  • Y la desconocida, aquella pérdida que no puede ser identificada, registrada ni contabilizada y que se detecta al comparar la diferencia entre el stock teórico y el inventario real.

Las tres principales causas que generan pérdida desconocida son: hurtos externos, hurtos internos y errores de gestión. En tales casos es imposible saber qué factor está produciendo dicha pérdida (Prosegur, 2025), por cuanto, hasta hace unos años, las etiquetas de seguridad y las antenas colocadas en las salidas de un comercio eran los únicos elementos capaces de garantizar la seguridad. No obstante, la tecnología ha evolucionado de forma considerable y lo que antes era garantía de seguridad, hoy ha quedado obsoleto.

Plan de seguridad en el sector ‘retail’

De ahí que a la hora de crear un plan de seguridad para una empresa del sector retail hay varios puntos que se deben tener en cuenta. Estos van desde la formación del personal hasta las diversas medidas de seguridad que se vayan a emplear para mantener el establecimiento protegido. Un plan de seguridad óptimo debe basarse tanto en la prevención como en la actuación ante posibles hurtos o actitudes sospechosas.

Es importante señalar algunas conductas que debe adoptar el personal para evitar contratiempos:

  • Ser prudentes.
  • Procurar abrir el negocio en presencia de algún compañero para una mayor seguridad.
  • Comprobar que el establecimiento se encuentra debidamente cerrado antes de la apertura de caja, traslado de fondos o recuento de dinero en efectivo.
  • No permitir el acceso fuera de los horarios establecidos de atención al público.

Un buen equipo de personal de seguridad especializado es fundamental, al igual que contar con un sistema de prevención que pase por un personal concienciado de la importancia que tiene su comportamiento diario. Es aconsejable establecer protocolos de actuación ante saltos de alarma o ante una situación de hurto real, ya que es primordial mantener la calma y no poner en riesgo la seguridad de las personas que están en el lugar. Por lo tanto, según Juan José Ahumada (2025), la reducción de riesgos urge:

  • Identificar los productos con mayor atractivo.
  • Segmentar sucursales por nivel de riesgo.
  • Implementar medidas de protección personalizadas.
  • Capacitar y concientizar a los empleados operativos.
  • Estar atento a los cambios en el entorno.

Específicamente, la gestión de la seguridad en el sector retail observa los siguientes aspectos:

  • Identificar cada uno de los riesgos a los que está expuesta la superficie o almacén.
  • Analizar y evaluar los riesgos, determinando la probabilidad de ocurrencia de cada uno de estos y cuál es el impacto que tendrían en caso de materializarse.
  • Controlar los riesgos disminuyendo la probabilidad o el impacto, si se presentan, reforzando los sistemas de seguridad electrónica, los controles de acceso y la vigilancia, teniendo una mejor iluminación, entre otros.
  • Monitorear los riesgos, esto es, realizar un seguimiento periódico para conocer si hay nuevos riesgos, si hay que reforzar algún control o implementar nuevos. Esta etapa permite la mejora continua de la gestión de riesgos (Pirani, 2025).

*Joselino del Valle Serrano Martínez es especialista en Seguridad Ciudadana. Mención Policial. Oficial de la Reserva Activa de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela.