El cambio climático en América Latina y el Caribe ya no es solo una amenaza ambiental. El aumento de fenómenos meteorológicos extremos está poniendo en riesgo infraestructuras esenciales como redes eléctricas, carreteras, puertos, sistemas de agua potable y telecomunicaciones. Se trata de instalaciones diseñadas para un clima que ha cambiado profundamente y que ahora deben enfrentarse a temperaturas récord, sequías prolongadas, inundaciones cada vez más frecuentes y huracanes con mayor poder de destrucción.
Un panorama que ha quedado reflejado en un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), donde se advierte que 2025 fue uno de los años más extremos en materia de cambio climático en América Latina y el Caribe.
Un año marcado por temperaturas récord
Según la OMM, 2025 pasará a la historia por ser uno de los años más cálidos en la región, pues se registraron temperaturas récord. Entre los registros más elevados destacan:
- 52,7 °C en Mexicali (México).
- 44,8 °C en Mariscal Estigarribia (Paraguay).
- 44 °C en Río de Janeiro (Brasil).
- Temperaturas superiores a los 40 °C en amplias zonas de América Central y América del Sur.
Más inundaciones y sequías prolongadas
Por otra parte, el cambio climático en América Latina y el Caribe está alterando el ciclo del agua: las precipitaciones son cada vez más intensas cuando se producen, mientras que los periodos secos duran más tiempo. En este sentido, durante el año pasado se produjeron algunos episodios especialmente graves:
- Más de 110.000 personas afectadas por inundaciones en Perú y Ecuador.
- 83 fallecidos y amplios daños a infraestructuras en México por inundaciones registradas en octubre.
- Junio de 2025 fue el mes más lluvioso jamás registrado en México.
Al mismo tiempo, amplias zonas del continente sufrieron una intensa escasez de agua:
- Hasta el 85 % del territorio mexicano llegó a verse afectado por la sequía.
- Varias regiones del Caribe afrontaron problemas de abastecimiento.
- El sur de Latinoamérica registró déficits de precipitaciones superiores al 40%, con importantes pérdidas agrícolas.
Huracanes más destructivos y glaciares en retroceso
Otro de los grandes desafíos es la intensificación de los ciclones tropicales. El huracán Melissa se convirtió en el primer ciclón de categoría 5 que tocó tierra en Jamaica. Sus consecuencias fueron devastadoras:
- 45 víctimas mortales.
- Pérdidas económicas estimadas en 8.800 millones de dólares.
- Daños equivalentes a más del 41% del PIB jamaicano.
La OMM atribuye parte de esta intensificación al calentamiento de los océanos y al aumento del nivel del mar, que incrementan la vulnerabilidad de las zonas costeras.
Por otro lado, el cambio climático en América Latina y el Caribe está acelerando el deshielo de los glaciares andinos. Aproximadamente, el 41% de toda la masa glaciar perdida desde 1976 desapareció durante la última década. Esta situación amenaza el suministro de agua de cerca de 90 millones de personas que dependen de estas reservas naturales para el consumo humano, la agricultura, la industria y la generación hidroeléctrica.
Cambio climático: una amenaza para las infraestructuras críticas
Ante este contexto, los expertos advierten que algunas infraestructuras críticas son especialmente vulnerables al cambio climático en América Latina y el Caribe porque fueron diseñadas tomando como referencia otros patrones climáticos que ya no se corresponden con la realidad actual.
Energía: más presión sobre el suministro eléctrico
En lo referente a las infraestructuras críticas del sector energético, los principales riesgos a los que se enfrentan actualmente en la región son:
- Reducción de la producción hidroeléctrica por la disminución del caudal de los ríos.
- Sobrecalentamiento de líneas de transmisión durante las olas de calor.
- Daños en torres eléctricas por huracanes y tormentas severas.
Entre los países más expuestos por su dependencia de la energía hidroeléctrica se encuentran Brasil, Colombia, Ecuador y Paraguay, este último un referente mundial en energías renovables gracias a su modelo hidroeléctrico
Transporte: carreteras y puertos bajo amenaza
De igual manera, las infraestructuras del transporte sufren el impacto de los fenómenos climáticos extremos. Entre otras consecuencias:
- Inundaciones y deslizamientos que destruyen carreteras y puentes.
- Aislamiento de comunidades enteras tras eventos de lluvia intensa.
- Riesgo creciente para puertos y aeropuertos costeros debido al aumento del nivel del mar y las marejadas ciclónicas.
De producirse, estas interrupciones pueden afectar negativamente a las cadenas logísticas y al comercio tanto local como internacional.
Agua y saneamiento: un recurso cada vez más vulnerable
La subida del nivel del mar está provocando la intrusión de agua salada en acuíferos costeros, especialmente en pequeños estados insulares del Caribe. Además:
- Las inundaciones dañan plantas potabilizadoras.
- Los sistemas de alcantarillado se saturan con mayor frecuencia.
- Aumenta el riesgo de contaminación de las fuentes de agua.
Telecomunicaciones: el riesgo del efecto cascada
Y las redes de telecomunicaciones tampoco son ajenas al cambio climático en América Latina y el Caribe. De hecho, los fenómenos meteorológicos extremos pueden provocar:
- Destrucción de antenas y redes de fibra óptica.
- Interrupciones en los servicios de telefonía e Internet.
- Fallos en centros de datos debido a apagones eléctricos.
Este último aspecto es especialmente preocupante, ya que puede afectar simultáneamente a servicios de emergencia, comunicaciones gubernamentales y sistemas estratégicos.
Ante este escenario, reforzar la resiliencia de las infraestructuras críticas se ha convertido en una prioridad para los gobiernos de la región. La expansión de los sistemas de alerta temprana, la modernización de instalaciones y la incorporación de criterios de adaptación climática serán determinantes para reducir los riesgos asociados al cambio climático en América Latina y el Caribe y garantizar la continuidad de servicios esenciales en las próximas décadas.
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