Latinoamérica continúa siendo una de las regiones más castigadas por el cibercrimen. Su combinación de una alta transformación digital con una baja madurez en ciberseguridad la convierten en objetivo. De hecho, el primer trimestre de 2026 ha consolidado una tendencia preocupante: América Latina se ha convertido en la región más atacada del mundo con un incremento interanual del 20 por ciento. Según los datos de Check Point Research, mientras que otras regiones muestran cierta estabilización, Latinoamérica mantuvo un crecimiento interanual positivo durante todo el trimestre, alcanzando picos de 3.123 ataques semanales promedio por organización en febrero de 2026.
Para las empresas de la región, que a menudo operan con presupuestos de IT ajustados, este escenario no solo es un reto técnico, sino un riesgo existencial. Las organizaciones se enfrentan a un vertiginoso incremento de ciberataques, lo que demuestra la importancia de tomar medidas de protección al respecto. Aunque muchos países han fortalecido sus estrategias digitales, todavía existen desafíos importantes como la falta de inversión, capacitación y especialistas en seguridad informática.
Como apunta el informe del Foro Económico Mundial (WEF 2026), existe una brecha de confianza en la región, ya que solo el 13 por ciento de los líderes empresariales encuestados de Latam y Caribe confía en que su país esté preparado para responder a un ciberataque grave contra una infraestructura crítica y el 65 por ciento declara no contar con el talento humano necesario en ciberseguridad.
IA generativa y ciberseguridad
A esto se suma la proliferación de herramientas de inteligencia artificial (IA) generativa en el ámbito corporativo, lo que agrega nuevos riesgos, ya que los entornos empresariales presentan un alto riesgo de fuga de información sensible, afectando al 90 por ciento de las organizaciones que utilizan habitualmente estas herramientas. La IA está transformando todos los negocios, también el del cibercrimen. La consecuencia más visible es la velocidad, ya que ataques como el ransomware o el phishing, que antes podían prepararse en días o semanas, hoy pueden estar listos en horas o incluso minutos.
En este contexto, gana fuerza el poder disponer de soluciones asequibles a la vez que robustas que permitan democratizar la ciberseguridad avanzada e invertir en soluciones que cubran el espectro completo de las normativas (como CDM, NIST, NIST AI o normativas locales como es el caso del Esquema Nacional de Seguridad español o la «Superintendencia de Bancos» y «Redes Eléctricas» de República Dominicana), sean del marco regulatorio que sean, así como la cadena de suministro.
Aquí es donde entra en juego Laguun, una herramienta impulsada por IA conversacional que combina la protección de bajo coste para quienes tienen recursos ajustados con la gestión avanzada del cumplimiento normativo a lo largo de toda la cadena de suministro. Una plataforma que permite que cualquier organización pueda obtener su basement de seguridad en menos de una hora; algo que antes podía durar semanas, ahora está disponible en apenas 60 minutos y a un coste asumible para empresas de todos los tamaños.
Protección de la cadena de suministro y CDM
Durante el primer trimestre del año también han destacado ataques a la cadena de suministro que demuestran que la seguridad de una empresa es tan débil como la de sus proveedores. La implementación de estrategias de Continuous Delivery Monitoring y la vigilancia de activos expuestos son fundamentales. En un mercado donde las pymes son el motor económico, asegurar que los proveedores cumplan con estándares mínimos de seguridad es la única forma de prevenir un efecto dominó de incidentes.
La ventana entre la publicación de una vulnerabilidad y su explotación se ha reducido a menos de 24 horas. Para las empresas en Latinoamérica, la solución no es ignorar el riesgo por falta de presupuesto, sino adoptar soluciones como Laguun, diseñadas para la eficiencia, el cumplimiento de normativas y la monitorización constante de su cadena de suministro y aliados comerciales desde un único cockpit.
La ciberseguridad en 2026 ya no es algo opcional y no se reduce a un gasto de infraestructura; es el habilitador que permite que las empresas de Latam sigan siendo competitivas en un mercado global digitalizado y hostil a la vez que mantienen la información de su negocio y de sus clientes protegida.





