El incremento y la sofisticación de las ciberamenazas, impulsado por la inteligencia artificial (IA), exigen una respuesta coordinada a escala internacional. Así lo han entendido la Unión Europea, América Latina y el Caribe, que avanzan hacia una cooperación estratégica, con España y su Centro Criptológico Nacional (CCN) como actores clave. A través de iniciativas como la Alianza Digital UE-LAC, que apuesta por una transformación digital segura, se está impulsando un modelo basado en el intercambio de inteligencia, el despliegue y refuerzo de capacidades operativas y la construcción de un ambicioso ciberescudo para todos sus integrantes.
No en vano, ningún país es ajeno al incremento constante de las ciberamenazas, tanto en volumen como en sofisticación. El ciberespionaje, el cibercrimen organizado o las campañas de desinformación afectan de forma directa a gobiernos, infraestructuras críticas y empresas, comprometiendo no solo la seguridad digital, sino también la estabilidad económica e institucional.
La irrupción de la IA está acelerando esta tendencia. Su adopción en sectores clave, desde la Administración pública hasta las finanzas, la energía, el transporte o la salud, abre enormes oportunidades, pero también introduce nuevas vulnerabilidades. La automatización de los ataques, el phishing avanzado o la generación de malware mediante IA reducen las barreras de entrada para actores maliciosos y amplifican su alcance.
La naturaleza transnacional de estas amenazas hace imprescindible, por tanto, una respuesta coordinada internacional. Solo mediante la colaboración entre gobiernos, organizaciones multilaterales y sector privado es posible mejorar la resiliencia colectiva.
Por ello, en los últimos años se ha intensificado la cooperación entre los países de la Unión Europea, América Latina y el Caribe (LAC). La Alianza Digital UE-LAC, lanzada en 2023 en el marco de la estrategia europea Global Gateway, constituye un claro ejemplo de ello, al promover la colaboración, la inversión y el intercambio de buenas prácticas y situando la ciberseguridad como un elemento central de la agenda de todos los países integrantes.
España y el CCN
En este escenario, España desempeña un papel fundamental como puente entre Europa y América Latina, aportando un modelo consolidado e integral que combina prevención, detección, respuesta e inteligencia. El CCN del Centro Nacional de Inteligencia es el organismo público responsable de proteger y fortalecer la ciberseguridad en este país, particularmente de su Administración Pública y sus servicios esenciales.
Desde su creación en 2004, el CCN ha ido construyendo una trayectoria reconocida internacionalmente en materia de ciberseguridad, destacando en áreas como la gobernanza y el marco normativo que rige en las administraciones públicas españolas (a través del Esquema Nacional de Seguridad), el impulso al empleo de tecnologías confiables, la detección y gestión de incidentes y el intercambio de información y de ciberinteligencia. Una labor de más de 22 años que está evolucionando hacia una ciberdefensa activa que no se limite a mitigar incidentes, sino que neutralice las amenazas y se anticipe a ellas.
Este organismo ha intensificado su colaboración con Latinoamérica en los últimos años, con proyectos concretos que ya están contribuyendo al fortalecimiento de la ciberseguridad en la región. El CCN colabora de forma regular con países como México, Colombia, Brasil, Chile, Panamá, Ecuador, Costa Rica, Guatemala, Honduras o República Dominicana, apoyando el desarrollo de sus capacidades nacionales.
Entre las iniciativas más relevantes destaca la implantación de modelos de centros de operaciones de seguridad (SOC) adaptados a las necesidades locales y siguiendo el modelo de la Red Nacional de SOC de España. Esta red es un instrumento para coordinar la colaboración y el intercambio de información entre este tipo de centros que operan en el territorio español y en el que ya participan más de 300 organizaciones, públicas y privadas.
En este sentido, el CCN ha iniciado los denominados SOC desplegables; es decir, soluciones escalables y basadas en tecnologías abiertas que permiten dotar de capacidades operativas inmediatas a países que carecen de infraestructuras propias. Estos sistemas, en fase piloto en países como Honduras, Guatemala o República Dominicana, permiten iniciar la monitorización y respuesta a incidentes de forma rápida y eficaz.
Además, el CCN ha liderado la capacitación de equipos y la formación continua en colaboración con organismos como la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Y también el desarrollo de guías y herramientas para la gestión de incidentes y el impulso de metodologías de autoevaluación y certificación, esenciales para elevar el grado de madurez y confianza en los sistemas nacionales.
Ahora, sobre esta base de cooperación y aprendizaje se están construyendo nuevas iniciativas orientadas a reforzar la defensa conjunta del ciberespacio. Entre ellas, destaca el ciberescudo euroamericano, un proyecto impulsado por el CCN a partir de diversos proyectos tanto de Alianza Digital EU-LAC como del BID y de acuerdos bilaterales con determinados socios. La iniciativa plantea la creación de una red de centros de operaciones de ciberseguridad interconectados, basándose en los ya citados SOC desplegables y RNS, que compartan inteligencia en tiempo real.
Con ello, el objetivo último es transformar cada incidente en una oportunidad de protección colectiva, distribuyendo indicadores de compromiso y conocimiento operativo entre todos los participantes. Se trata de evolucionar hacia una defensa dinámica, capaz de anticipar amenazas y reducir su impacto.
Jornadas STIC
Este proceso de cooperación entre ambos lados del Atlántico encuentra uno de sus principales espacios de desarrollo en las Jornadas STIC, cuya próxima edición se celebra en la República Dominicana y cuyo lemas es, precisamente, «Un escudo digital contra las ciberamenazas».
Impulsadas por el CCN junto al Mando Conjunto del Ciberespacio español y RootedCON, las Jornadas STIC en Latinoamérica se celebran desde hace seis años y se han convertido en un foro de referencia en materia de ciberseguridad. Cuentan desde sus inicios con la colaboración de la OEA y su CSIRTAmericas, así como del BID.
Tras su paso por Bogotá, Medellín, Punta Cana y Ciudad de Panamá (en dos ocasiones), la sexta edición se celebrará en Santo Domingo del 27 al 29 de mayo de este 2026. Durante estos tres días, el encuentro reunirá a instituciones, expertos, fuerzas armadas, cuerpos de seguridad, sector privado y mundo académico, con el objetivo de avanzar hacia una respuesta coordinada frente a las amenazas.
Más allá de su contenido técnico, estas jornadas se han consolidado como un espacio de confianza en el que se construyen alianzas, se comparten experiencias y se impulsa una cultura común de ciberseguridad, reforzando la posición de Iberoamérica como actor relevante en el ámbito digital.
Así pues, la convergencia entre las iniciativas europeas y latinoamericanas abre la puerta a un auténtico escudo digital transatlántico capaz de hacer frente a amenazas globales con una respuesta coordinada. En un mundo donde la tecnología condiciona el futuro y es la base del crecimiento económico y la competitividad de un país, la ciberseguridad debe convertirse en un factor estratégico de primer orden. Europa, y con ella España, y América Latina tienen así la oportunidad y la responsabilidad de avanzar juntas hacia un entorno digital más seguro y resiliente.





